martes, 8 de diciembre de 2009

La misma rueda con distintas vueltas













Parece ser que matemáticamente hablando todo está dicho. Hay un número finito de combinaciones verbales en el cual quedaría reflejado todo lo posible. Exactamente lo mismo es aplicable al resto de las artes. Visto así, el artista no sería un creador, sino aquel que dispone de la habilidad suficiente para poder escoger entre un mayor número de posibilidades ya definidas previamente. Absurdo determinismo con el cual también se podría cazar a Dios. Trampa para el hombre tras la cual sólo hay desesperanza y vacío.
Tal vez todo este dicho, o predicho, pero al decirlo de nuevo el hombre crea un Universo que nace y muere con él, posibilitando y haciéndose partícipe con ello de una bella contradicción: decir siempre lo mismo por primera vez.

4 comentarios:

LVR dijo...

Gràcies per crear aquest Univers particular. Espero que l’engrandeixis amb dir sempre el mateix per segona vegada, per tercera vegada...

Josep Vilaplana dijo...

Les coses que intentem dir neixen dels dubtes que ens vesteixen i crec que només tenen algun sentit quan poden ser compartides. Agraït per fer-ho possible.

Nómada dijo...

Si cada nuevo conceptos amplía el número de variaciones posibles, lo que es posible decir aumenta con nuestra capacidad de inventar.

*
Llego por recomendación de Pedro Herrero, que me avisó sobre tus imágenes. Me llevo una sorpresa también con tus palabras.

Un saludo.

Josep Vilaplana dijo...

Hola Nómada,
Tienes razón, aunque a veces me entretengo pensando cómo debe ser ese sitio donde los inventos esperan a ser inventados, ese lugar donde cada verso espera su poeta.
Agradecido por tu visita a la que pienso corresponder en breve.