jueves, 25 de marzo de 2010

El dolor de la aguja













No les gusta coser, sólo buscan desesperadamente el dolor de la aguja para poder decir dedo.

6 comentarios:

Gemma dijo...

Espantan todos estos dedos negros enguantados... Y mucho, además.

Josep Vilaplana dijo...

Tienes razón Gemma, espanta toda esa noche portatil, oscura como la boca de un lobito a la espera.

Otro abrazo.

Nómada dijo...

¡Ay! Punzadas al corazón.
Qué desesperada capacidad para el silencio...

Josep Vilaplana dijo...

Hay distintas "calidades" de silencio; tal vez el corazón sabe más de lo que late....

Bárbara dijo...

No puedo dejar de verlas de frente, con un velo sobre las terroríficas caras.
ya sabes, hay punzadas del corazón que la razón no cose.

Josep Vilaplana dijo...

A saber de donde vienen y a donde van todas esas renuncias, todas esas oscuridades, todas esas esperanzas desesperanzadas (es cierto, hay punzadas del corazón que sólo la sinrazón pespunta).