sábado, 6 de marzo de 2010

La enfermedad de Dios













El síndrome de Lesch Nyan provoca, en los pacientes que lo sufren, un tipo de lesión cerebral muy específica, de características similares a una demencia aguda. Esta lesión es la que les lleva a comportamientos agresivamente destructivos, hasta el punto de que si se les deja las manos libres, son capaces de comérselas en pocos minutos (comerse a uno mismo es un acto de una pureza absoluta; inmutable, en su magnífica soledad, Dios se devora eternamente).

4 comentarios:

Bárbara dijo...

Ah, pues entonces ya sé que el acto de escribir se debe al síndrome de Lesch Nyan.
Ahora, voy a comerme una mano...
(me pregunto cómo consigues captar esos momentos...)

Pedro Herrero dijo...

Yo tampoco sabía nada acerca de Nyan, pero después de tantos años probando el menú del día en un restaurante de Sabadell que tú y yo conocemos, más de una vez he estado a punto de sucumbir ante ataques similares.

También me pregunto cómo consigues esos encuadres. No porque vayas a decírme cómo, sino por el placer de preguntármelo. Un abrazo.

Josep Vilaplana dijo...

"...esos instantes en que no sucede sino el fenómeno extraordinario de la normalidad".
Son esos puñeteros instantes, mi querida amiga, los que insisten en captarme a mí.
Un beso de montaña.

Josep Vilaplana dijo...

Mi querido cómplice silencioso, mi amigo añejo -que no viejo-, es cierto que dos veteranos del menú sal de frutas podíamos haber sucumbido a estas prácticas, aunque por darle un poco de variedad al asunto, mejor hubiese sido que usted se comiera las mías y yo probase las suyas... En lo referente al encuadre, le explicaré algo parecido a una anécdota que en parte explica la imagen. Estas personas, más doscientas veintisiete más, estaban contemplando más o menos absortos La Pedrera Gaudiniana (la excepción evidente era el niño que se estaba aburriendo como una ostra), un servidor estaba disfrutando de espaldas a La Pedrera y contemplándolos a ellos (ahí estaba el verdadero "monumento"). En fin, mi querido amigo, que te voy a contar de este, nuestro vicio´.