jueves, 13 de mayo de 2010

Sábanas sin tiempo













Sábanas sin tiempo
repicando ahora y luz.
Juegos de precisión.
Sonido que se ve.

8 comentarios:

Gemma dijo...

y color que se expande por tu blog, pues me acabo de dar cuenta de que, como en la foto, se alternan en la ventana de tu bitácora el amarillo-anaranjado y el azul. ;-)
Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Alguien o Algo preñó el mar de azules; sabido es que el sol recibe, en su cálida indiferencia, vestido de amarillo. Dadas las circunstancias, nada puede ni quiere hacer, este oteador cromático, para evitar que ambos se sienten permanentemente en su mirada.
Un abrazo tipo "arco iris".

LVR dijo...

Què tindran les finestres que t'agradin tant!! Quin esclat de llum, fantàstica per una primavera que se'ns resisteix a aparèixer.
Petons

Josep Vilaplana dijo...

Potser perquè les sento com a possibilitats; potser perquè m’agrada pensar que les cases miren per les finestres les coses que passen i les que no passen també(en una casa sense finestres només hi podria viure el no res). La primavera? que és això?????
Petons Laura.

Pedro Herrero dijo...

Mucho más que una simple fachada, es evidente. Un montón de gente habrá pasado de largo sin prestar atención, pero tú has captado aquí diálogos sugestivos. El de la ventana abierta de par en par mostrando impúdicamente lo más exclusivo de su intimidad, junto a otra, más recatada, que sólo se abre para dejar pasar la luz, y esas otras que, acaso por hallarse más próximas al gentío, se obstinan en ocultar su secreto. También has visto un diálogo sutil entre la farola y su sombra, dotado de una asombrosa simetría. La sombra velando la clausura sin excusas, mientras el mástil casi acaricia un lienzo que parece movido por la lascivia. Imágenes así dan fe de la ceguera con la que, aquellos que no poseemos tu instinto depredador, caminamos a diario por la calle.

Bárbara dijo...

Cómo sabe el viento dar la pincelada precisa.
Un beso empujado por ese mismo viento te mando.

Josep Vilaplana dijo...

Ando toda la tarde preguntando al viento por tu beso; quieres ver como el muy cabronazo se lo ha quedado para él. Ya ves Bárbara, no se puede confiar ni en ese aireado pintor de sábanas tristes (por cierto, ¿no crees que las sábanas, como algunos paisajes, saben mucho pero se lo callan casi todo?).

Josep Vilaplana dijo...

Mi querido amigo Pere,
Con alguien que sabe leer como usted la luz y sus cosas; que se sumerje en mis fotografías con semejante cariño y atención; que mira y en su mirar recrea y reinterpreta de nuevo la propuesta; un servidor no necesita abuelos ni abuelas.
Nada más se puede pedir, sólo festejar la amistad.

Un petó.