domingo, 27 de junio de 2010

El desfibrilador













Esperaban pacientemente su turno para el desfibrilador –y es que esa tarde nada hacía presagiar un nuevo latido-.

8 comentarios:

Araceli Esteves dijo...

Qué misterioso, qué demoledor.

Josep Vilaplana dijo...

Esa sensación me dio a mí; aunque también de una serenidad manchada de ternura. Muchas gracias por tu visita y un abrazo.

Bárbara dijo...

Todos deberíamos tener claro dónde está el desfibrilador más cercano, por lo que puediera palpitar. De ti siempre espero un latido más...

Josep Vilaplana dijo...

Probablemente siempre hay uno a mano, sólo es cuestión de no excederse en la descarga y en lugar de reanimar al pobre corazón, achicharrarlo.
Gracias por tu visita y un latido.

Isabel González dijo...

Uau, qué original, jamás hubiera sido capaz de ver, es decir, "mirar", esa imagen como una espera para someterse al desfibrilador. Muy bueno Josep

Josep Vilaplana dijo...

No hablaban entre ellos; compartían ese banco envueltos en un silencio extraño -la tarde, casi lluviosa, también parecía que esperaba algo sin muchas ganas de esperar-. El azar puso ese desfibrilador muy cerca de ellos (todos los pueblecitos franceses estan sembrados de ellos -parecen eléctricos pajarracos de mal agüero-)y a un servidor pasando por allí (a mi sentir, es perfecto que todas esas pequeñas cosas sirvan para establecer pequeñas complicidades...).
Muchas gracias por tu visita Isabel y un abrazo pirenaico.

Pedro Herrero dijo...

Hombre, según se mire, el desfibrilador es tu cámara. El impacto que consigues con tus imágenes equivale a esa sacudida que permite recuperar la conciencia de cuanto nos rodea. Hablo por propia experiencia, pero presumo que quienes visitamos asiduamente esta bitácora coincidimos en este punto de vista. Hacemos cola para que nos sacudas con tus imágenes. Y cuando lo consigues, con gusto nos quedamos hasta la próxima sesión.

Josep Vilaplana dijo...

Hola bonic,

Me gusta sentir mi cámara como un desfibrilador, aunque el primero que se lleva la gozosa sacudida es un servidor (algo así como un desfibrilador montado al revés). Un posible paralelismo sin duda provocado por el intenso calor: una fotografía detiene un instante a la espera de que alguien descargue su mirada en él para que vuelva a latir....(voy a ducharme inmediatamente).

Un petó Pere per tots quatre i fins aviat.