domingo, 27 de junio de 2010

El desorden de los colores













Él sabe, sin saberlo, que cualquier día de estos llegará a sus ojos el desorden de los colores; él sabe, sin saberlo, que a sus labios llegará toda la risa de esta geometría cansada. Él sabe, sin saberlo, que poco a poco se desdibuja entre cosas que desconoce; en el breve día de esta noche en tregua; en esa nada que, sin saberlo, serenamente espera.

6 comentarios:

Gemma dijo...

"Él sabe, sin saberlo, que poco a poco se desdibuja entre cosas que desconoce".

Viejos y niños saben tantas cosas...
Besiabrazo

Josep Vilaplana dijo...

Viejos y niños comparten la cercanía de ese lugar que no admite postalitas (unos viven en la entrada del pueblo, los otros en la salida).
Gracias por pasearte por estas pequeñeces y un abrazibeso.

NÓMADA dijo...

Saber sin saber que uno se desdibuja entre cosas que desconoce... Me viene a la cabeza el alzheimer, así de pronto...

Josep Vilaplana dijo...

Me interesan esas cosas que algunos saben sin saberlas (los niños que estan alegres sin saber qué cosa es la alegría; los poetas que tan bien describen las cosas que afortunadamente no saben; algunos viejos que, ignorando casi todo lo necesario, saben perfectamente lo que necesitan; etc..). Un alzheimer, sí, pero luminoso.

Un beso Nómada

Bárbara dijo...

Qué maravilloso es saber mirar como miras. La vejez hay que saber mirarla, y no todo el mundo es capaz. Dicen que sólo hay dos edades interesantes: la niñez y la vejez, el resto un leve paréntesis.

Josep Vilaplana dijo...

Cierto, un leve paréntisis; y también un puente de rutinas y apariencias que, a pesar de unir las dos orillas, a menudo se nos hace intransitable.
Un beso de este viejo adolescente.