jueves, 10 de junio de 2010

Inventario de la buena mala suerte













La piel y sus derrotas; una casa que espera sólo por esperar; la avidez de las moscas y su incomprensible biografía; la goma de unas bragas delimitando el cansancio; los que corren para perdurar; una cicatriz enorme como una segunda sonrisa; el dominó jugando a perder con la tarde; un autobús vacío que sueña con ser bicicleta; el viento, con sus palabras silentes; la imparable hegemonía del óxido; todo lo que queda del sol cuando ya no está; el terrible optimismo de las obras; la precisa certeza de lo mismo, que se muestra siempre por primera y última vez.
¿Me pregunto qué buena mala suerte esperas, bajo tu trece destino, inventariando minuciosamente la nada?

6 comentarios:

Gemma dijo...

Magnífico remate poético para un micro reflexivo y acerado...
Tercer beso ;-)

Bárbara dijo...

Con esa cara de mala bestia, casi no se puede esperar, sólo ordenar que suceda.
Me encantó la retahila aunque no entendí bien la conexión exacta con la pregunta.

Josep Vilaplana dijo...

Acabo de vaciar una habitación para guardar, con todo cariño, los besos (una besoteca). Y es que por estas montañas el invierno es muy largo y muy duro...

Va de vuelta el tercero.

Josep Vilaplana dijo...

Frente a esa cara de película de terror -cotidiano- desfilaron, en unos pocos minutos, las cosas que intento contar. Sin mover una ceja, sin un asomo de ternura, como un actor malo de películas del oeste, ahí estaba ella inventariando esa nada....
En fin, Bárbara, tonterías mías.
Un beso enorme.

Nómada dijo...

Increíble texto... Siempre con un giro en la imagen. Inventoriando minuciosamente la nada... Ah...

Josep Vilaplana dijo...

Contento de compartir guiños y complicidades contigo Nómada.