domingo, 27 de junio de 2010

Los únicos que aciertan












Todas las salas de espera son abominables. Los únicos que aciertan son los que, sentados en cualquier lugar, nada esperan más allá del hecho de esperar.

6 comentarios:

Gemma dijo...

Infiernos, sí. Y cómo me gustaría -a veces- no "desesperar"...
Un abrazo con beso

Josep Vilaplana dijo...

Tienes razón. Los infiernos son esa espera que desespera -si fuéramos capaces de no saber qué cosa es esperar, el baile bajo la luna sería de antología. ;-)

Acepto y devuelvo el abrazo, el beso y la suma de ambos.

LVR dijo...

Millor tenir control·lada la sortida per si l'espera s'eternitza.
Petons.

Josep Vilaplana dijo...

Crec que l'espera de per si és eterna; tot el que es viu d'alguna manera o altre espera -potser el problema és esperar quelcom, voler donar un motiu, un sentit, a l'espera. L'espera pot ser un repòs conscient o un infern...tot depèn.
Petons i més petons.

Bárbara dijo...

Siempre me han desasosegado los lugares de paso, un bar de carretera, un andén de metro, una sala de espera de urgencias... Supongo que por eso admiro a los que permanecen en ellos, como certezas de guardia. Y por eso me toca tanto lo que dices.
Un beso, certero.

Josep Vilaplana dijo...

A mi me sucede lo mismo y tal vez sea porque los lugares de paso son un museo de lo que vendrá -la obra que allí se suele exponer es tan efímera, tan frágil, que casi da risa y tristeza a la vez-.
Gracias por pasearte por estas callecitas y un beso enorme.