sábado, 21 de agosto de 2010

Dimitió de pájaros y de luz












Dimitió de pájaros y de luz.
Por fin nada de nadie,
se supo ya, sin saberlo,
un ahora sin el absurdo ¿y qué?

5 comentarios:

Gemma dijo...

Descorazona que el destino de los viejos sea la soledad. Y la tristeza...
Un abrazo esta vez

Josep Vilaplana dijo...

Es cierto, aunque en ese lento desarraigo de la vejez, intuyo, presiento, espero y deseo, una cierta serenidad (un hacerse, muy despacito,irresponsable de casi todo lo innecesario...).
Ese abrazo va de vuelta.

Olga Bernad dijo...

Sí, suena tranquilo. Ah, la irresponsabilidad... a veces parece un sueño;-)

Te he leído en el blog de Gemma y me ha llamado la atención tu comentario, tan vitalista. Incluso al cementerio le encuentras su parte, digamos, amable.
Un saludo.

Josep Vilaplana dijo...

No se me había ocurrido, pero me gusta la idea de relacionar, de alguna manera, la amabilidad con los cementerios. Tal ves la muerte, desde ese punto de vista, sea una la última y más exquisita forma de cortesía (ya seba, eso de...ustedes me sabrán perdonar).

Muchas gracias por tu visita y un saludo Olga.

Olga Bernad dijo...

La última forma de cortesía, mon Dieu... pero a veces es verdad. Mejor tomarnos también con educación su impertinente presencia constante. Y que tarde;-)

Un placer.