sábado, 21 de agosto de 2010

Hot Dog













Nunca supo como acercarse a una rosa sin que ésta percibiera de inmediato su luctuoso y patético tal vez (de ahí le venía su persistente estreñimiento y también su soledad).

2 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

Siempre mucho más que un encuadre, mucho más que una pose y mucho más que el reclamo de un tono de color. Y a todo eso, sumar la duda de saber si el personaje estaba conforme o no lo estaba. Motivos suficientes para detenerse en todas tus imágenes,que invitan a hacerse tantas preguntas.

Josep Vilaplana dijo...

Mi querido amigo, paso a explicarle una anécdota que explica lo que sin duda usted ya sabe (el erotismo sin fin de la luz y sus cosas): un servidor ve, en una plaza de Amsterdam, esa pared roja y ese enorme salchicha enmostazada; un servidor enfoca y queda a la tensa espera; apenas unos segundos después, ese señor, de negro absoluto y con esa expresión en la cara, se detiene justo donde debía de hacerlo; un servidor aprieta el disparador..el resto ya es historia.

Insisto: la fotografía debería de ser asignatura obligatoria en las escuelas.

Un petó i fins molt aviat.