miércoles, 13 de octubre de 2010

Por la callecita













Por la callecita subía el leve dinosaurio con la tranquilidad del que se sabe extinguido.

6 comentarios:

NÓMADA dijo...

Incluso no sintiendo simpatía por los perros pequeños (qué le vamos a hacer, cada quien con sus manías), la fotografía y el pie que has escrito me evocan ternura.

La tranquilidad del que se sabe extinguido... ¿De veras?

Josep Vilaplana dijo...

Tal vez el que se sabe extinguido descansa en el no será; ese espacio sin espera en el que a nada ni a nadie ha de satisfacer (ternura es lo que ví en ese instante.
Por lo demás, comparto tu desafección con los perritos pequeños y le añado la mía a los medianos.
Gracias por tu visita Nómada y un beso.

LVR dijo...

Està bé passar per aquí de tan en tan (bé jo habitualment) per veure què ens mostres i què ens dius. Una vegada més no defraudes.

José Luis Ríos dijo...

La pala que lleva el señor da para muchas suposiciones. Solo mira a un perro, el otro va a su aire, aunque los dos parecen muy educados. Los lleva muy largos de correa, creo. Esto es parte de lo que se ve, pero la apariencia general es ambigua, tú le has dado sentido.

Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

“Casa meva és casa teva si es que hi ha cases…que no siguin del banc). Tot plegat, Laura, és un intent per posposar l’arribada dels silencis malignes (ni han de benignes, evidentment).

Un petó i moltes gràcies.

Josep Vilaplana dijo...

Me gusta que pares atención en la pala. Lo aparente y probable sería que con ella fuera de excremento en excremento, atendiendo los alivios de ambos perritos; aunque en su andar cansino, en su lenta ternura, se deja entrever que esa pala es a él a quien espera. En fin, desvaríos de un fotógrafo mal medicado.

Gracias y un abrazo José Luis.