martes, 2 de noviembre de 2010

Amante de una ciudad cansada













Amante de una ciudad cansada (como cada tarde, desde el cuartucho de su frágil tristeza, observaba todo aquello que, siendo aun, ya había sido).

10 comentarios:

Gemma dijo...

Observa las cosas que siendo aún, ya habían sido. Qué buen modo de definir la monotonía...
Y qué terrible la quietud de ese hombre que ya solo contempla...
Besos

Josep Vilaplana dijo...

Siempre me ha llamado la atención la genta que, aparentemente, mira sin otro fin o propósito que el propio mirar. Parecen instalados en una zona ambigua donde nada les puede suceder; un terreno de nadie desde el que esperan sólo por esperar.
Te dejo Gemma (a esta hora siempre miro un rato por la ventana....).

Un beso

Pedro Herrero dijo...

Yo me detengo una vez más en esa aparentemente casual asociación de elementos que forman un mensaje, más allá de su función pictórica. En muchas de tus imágenes aparece la misma sensación de que, si se hubiera tratado de una coreografía premeditada, todo habría sido como se ve. Así, la actitud cansina de ese figurante se corresponde con la sábana desprovista de color, de dibujos, de cualquier signo creativo. La mente en blanco del personaje, sin nada de proyectar hacia el futuro, queda reflejada en el lienzo que parece interpretar un pensamiento vacío o carente de interés. Es admirable cómo tu cámara es capaz de aprehender esos instantes.

LVR dijo...

Hi ha molts detalls d'aquesta imatge que em semblen enternidors, però el blanc nuclear del llençol diu molt del pobre senyor que espera, contempla, pensa...
Molt xula.

José Luis Ríos dijo...

Estoy de acuerdo con tu comentario de que miran sin otro propósito que mirar, pero puede que estén reflexionando. La composición me parece equilibrada y estéticamente agradable. El descuido de dejar las ramas por la derecha aun la hace mejor, yo creo. Las jaulas, los pequeños botes a la derecha de la ventana, el que la sábana blanca esté en ese lugar para no estorbar su vista, quizás no sea casual, sino que responda a un cierto orden ¿quién lo sabe?, quizás solo toma el fresco.
Imaginar es agradable.

Un abrazo, Josep

Josep Vilaplana dijo...

En aquest cas és cert que el llençol sembla un estat d’ànim; la bandera del no res. Per la resta, son tants i tants els que embadalits, deixen que el temps els des configuri.

Moltes gràcies per la teva “perseverança” i el teu suport.

Josep Vilaplana dijo...

Te agradezco mucho la minuciosidad y el buen criterio de tus comentarios. Es cierto que nunca sabemos lo que en realidad sucede en los entresijos de un ser humano, aunque muy a menudo no sucede absolutamente nada (ese mirar por mirar, ese vivir sólo por vivir, que en ocasiones todos necesitamos para suavizar las horas).

Un saludo José Luis y agradecido por tu visita.

Josep Vilaplana dijo...

Tal vez, mi querido amigo, todo este premeditado y lo que sucede es que el premeditador, de una forma absolutamente premeditada, no nos informa para que así sigamos creyendo alegremente en que todo es impremeditado. Estoy completamente de acuerdo con usted en que en esta imagen la sábana propone y el azar, o nadie, dispone. Como siempre tus comentarios y tu amistad son un hermoso regalo.

Petons per tots vosaltres.

NáN dijo...

Enla casa donde nací y viví hasta los 17, en Alicante, había un balcón muy ancho, todo encristalado.

A esos espacios se les daba el nombre de "el mirador". Solo tenían ese fin, bien reconocido. La tía soltera que vivía con nosotros podía hacerte una historia de los habitantes de la, entonces, pequeña ciudad por lo que miraba y veía.

También cabían 4 personas alrededor de una pequeña mesa, para jugar al parchís. Entonces no se miraba. Solo se podía ser mirado.

Es muy bella la foto.

Josep Vilaplana dijo...

Mirar y ser mirado, sin más, me parece un plácido reconocimiento sin juicio; una complicidad sin posterior factura; tal vez algo parecido a deshojar la margarita del presente entre cosas iguales y desde ventanas sin tiempo.
Un placer enorme recibir tu visita, Nán, y muchas gracias por tus comentarios.