viernes, 19 de noviembre de 2010

La última nota será de luz













Se han abierto espacios. Las cosas han distendido un poco, sin soltar del todo la cuerda, su insondable razón. Podría acudir a las convenciones de instante y luz para nombrar esta tregua, pero el mismo instante y otras luces a menudo establecen alianzas con las fauces sin alimaña del dolor hueco, por lo que tal vez esta tregua sólo se deba a una distracción pasajera, un girar la vista hacia otro lado para atender no se qué rumor de olas.
En los alrededores de esta breve rendición del ejército unívoco, se suceden los afanes y la muerte; los pájaros se regocijan de no saberse, los niños se desaprenden de alegrías entre mentiras y bicicletas; la arena observa, suma silencios -su enorme escepticismo la inhabilita para la más mínima esperanza-.
Luego, sin duda, algo muy leve dará por finalizado el concierto; la última nota, como siempre, será de luz.

6 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

Cuando publiques ese libro que mereces desde hace tiempo, te sugiero que dediques un capítulo a Hopper, y a su mirada triste y llena de ternura. El lector podrá ver la misma distancia entre los personajes, el gesto de comunicarse truncado por una barrera invisible, la devoción hacia el paisaje. Y al igual que ocurre con el pintor americano, aquí el lector podrá sentir ese instante como propio, con todas sus consecuencias.

NÓMADA dijo...

La última nota será de luz - pero sólo sospecharán que es la última. Las certezas, con todo, serán post-mortem.

Cuando caigan los andamios y la voz se haga sombra. Y se haya devorado el tiempo batido con la arena.

Y rielen sólo recuerdos al compás de las olas.

***
¡Ah! ¡Qué frase!
La última nota será de luz.

Josep Vilaplana dijo...

Cuando publique ese libro que tu amistad imprudentemente sugiere, sin duda que dedicaré un capítulo a Hopper por su forma de aquietar la ternura, de comprender la tristeza, de conseguir que la luz verbalice lo indecible; cuando publique ese libro de timidísima y previsible tirada, le dedicaré dos o tres, o tal vez cuatro, capítulos, a la gente que con tanto cariño me acompaña en mi proponer y dudar lumínico.

Un petó per tots quatre i gràcies per la minucisiotat de la teva mirada.

Josep Vilaplana dijo...

"Y se haya devorado el tiempo batido con arena..." (me gusta mucho que tus palabras se enreden con las mías).
Espero que esa última nota, Nómada, nos pille bailando bajo un cielo sin preguntas.

Gracias por tu visita.

Gemma dijo...

La luz impone silencios que parecen treguas en abismo.
Un petó

Josep Vilaplana dijo...

Creo, Gemma, que la luz sabe mucho más de lo que dice; calla por no ensombrecer nuestras efímeras esperanzas (sin duda, sabe mucho de treguas, de silencios y de abismos...).

Un petó lluminós.