martes, 7 de diciembre de 2010

Absurdo anhelo











La precaria brisa era del todo insuficiente para tan absurdo anhelo. A pesar de ello, y por unos instantes, se dio la ambigua circunstancia de que el jugador fue también el juego (admirables las piruetas que el niño hacía en el cielo).

2 comentarios:

Gemma dijo...

El anhelo del niño que se ve de pronto convertido en un pájaro-cometa no lo es en cambio (por fortuna). :-)
Petons

Josep Vilaplana dijo...

Ese niño fue por unos instantes cometa, y luego niño, y un poco más tarde cometa; y así siguió un buen rato.

Petons.