domingo, 30 de enero de 2011

Las mínimas cosas













Las mínimas cosas se despiden como si no fuera una despedida; parece que se van sin pena, que parten hacia un lugar que no importa. Las mínimas cosas se despiden sin abrazos, sin viaje, sin adiós, sin portazos; se van tan despacio que parece que se quedan. Las mínimas cosas se despiden pero en realidad no parten, sino que esperan pacientes nuestra más que probable llegada.

10 comentarios:

LVR dijo...

Les mínimes coses sempre queden, son la part essencial de tot. I què hi ha més mínim que un instat copsat per la teva càmera?
Preciós text el teu.

Josep Vilaplana dijo...

Tens tota la raó. Les grans coses, en el millor del casos, son una suma de mínimes coses pendent avall. Dit d’una altre manera, a qui no sap veure la flor, no cal que et cansis en ensenyar-li el jardí.
Gràcies per la teva visita al raconet de patim patam d’un servidor. .

Gemma dijo...

Las mínimas cosas adoptan siempre un comportamiento mínimo que las engrandece. Bellísima prosa, Josep.
Abraçades

José Luis Ríos dijo...

Creo que la simpatía, o identificación que uno puede sentir al ver esta fotografía tiene que ver con los colores, azul, verde, marrón, y sus diferentes tonalidades, y a que, al no tener más referencias, en cuanto a forma, que las hojas mojadas y "algo azul", todo cortado a tajo, nos remiten a algo conocido, que puede pasar desapercibido por ser muy común: hojas mojadas sobre cualquier superficie. Haces bien en recordarnos que las cosas pequeñas son las que forman las grandes.

Un abrazo, josep

Josep Vilaplana dijo...

Ahí esta el meollo de la cuestión; en ese comportamiento mínimo creo que caben todas las grandezas necesarias (el universo entero y sus alrededores nos caben en cualquier rincón; incluso en el huequecillo de una sonrisa).

Un mínimo abrazo, es decir, enorme.

Josep Vilaplana dijo...

Como buen rastreador de luces y sombras, sabes sin duda, querido José Luis, que no hay cosa pequeña, sino mirada insuficiente.

Para un gran viaje, pueden bastar unos pasos.

Un abrazo.

NáN dijo...

Lo mejor es que no tienen significado y, pot tanto, tampoco trascedencia: solo vida.

Josep Vilaplana dijo...

No padecen la necia urgencia, la hueca necesidad, de lo que quiere seguir siendo lo que ya no es. Refulgen un instante, su único y preciso instante, y ya está.

Un abrazo para nada mínimo.

Jesús Miramón dijo...

Es la primera vez que visito tu blog, viniendo de otro sitio, como suele suceder, y me gusta mucho. He guardado esta fotografía (Las mínimas cosas - Josep Vilaplana) para utilizarla en el escritorio de mi ordenador, es muy buena y muy bella. Yo también soy un explorador de las mínimas cosas. Un saludo. Volveré a visitarte.

Jesús Miramón dijo...

Ahora que lo pienso, creo que José Luis me habló de ti una tarde tomando unas copas, a propósito de que, además de las fotografías, añadías textos breves. Es verdad, acabo de acordarme. No sé por qué luego no vine por aquí, se me olvidaría, soy un desastre para estas cosas. Ahora ya no me volverá a pasar (gracias al Reader).