sábado, 19 de febrero de 2011

Ese lugar sin ella













Decidió prestar atención a cosas sin importancia; sorber el café muy despacio; atesorar rutinas para olvidarla, para olvidarse –el cristal de ese lugar sin ella mediaba en silencio entre la lluvia y casi nada-.

2 comentarios:

NáN dijo...

Confiar en las mínimas cosas, ¿no? Los últimos post parecen enredados unos con otros.

Josep Vilaplana dijo...

Es cierto, Nán, las mínimas cosas parece que no son propensas a provocar grandes descalabros; amistades livianas que no suelen defraudar.
En lo referente a los "enredos", sin duda siguen el dictado de un servidor (nací con el cordón umbilical enredado alrededor del cuello y así sigo....).

Un abrazo y agradecido por tu visita.