miércoles, 2 de marzo de 2011

La sombra













Este hombre sabe que de los cañones lo único necesario, lo que permanece sin gesta ni agravio más allá de la historia, es la sombra.

6 comentarios:

José Luis Ríos dijo...

Esta fotografía parece tener que ver, por un lado, con la habilidad que tienen algunas personas para sacar partido positivo de cualquier situación, aunque sea un cañón encima de ti. Por otro, la imagen del cañón, vista así, es tremenda de poderosa, comparada con la tranquilidad de la otra imagen del hombre comiendo una manzana, descalzo, leyendo el periódico. Y el color amarillo, que atrae mi mirada.

Un abrazo. Josep.

Josep Vilaplana dijo...

Gracias por tu visita y por la minuciosidad con la que observas las fotografías. Sin duda eso es lo que me llamó la atención, el contraste entre la máquina pensada para la destrucción y el horror, y la actitud tranquila de ese hombre.

Un abrazo, José Luis.

Isabel dijo...

Es verdad, pero da miedo porque es alargada.

Cuando vuelvo por aquí disfruto.
Saludos.

Josep Vilaplana dijo...

Es cierto, pero toda esa amenaza, toda esa capacidad de destrucción, creo que queda desbaratada con esa manzana, con esas pantuflas amarillas, con ese diario, con esa sombra, con ese hombre tranquilo.

Enorme ilusión, Isabel, tu visita.

Gemma dijo...

Da una sombra alargada, como dice Isabel, y también algo mezquina. Basta ver cómo tuerce la boca el cañón para desconfiar de sus intenciones ocultas...
Abrazo gordo para ti

Josep Vilaplana dijo...

Hola Gemma, y disculpas por no saludarte y agradecer tu visita un poco antes (la culpa no la tiene el cha, cha, cha; la tiene toda mi querido autocar que se ha encariñado en exceso conmigo...).
En lo que al cañón se refiere, es verdad que mira de reojo el puñetero, pero es evidente su chochez irreversible.

Un petó sense ombres.