martes, 26 de abril de 2011

El banquillo












Ya en el tiempo añadido, cuando el desánimo era compartido por toda la afición, saltó la sorpresa. En el banquillo, como es natural tras la tensión acumulada, se desató la euforia a pesar de que nadie, absolutamente nadie, quiso celebrar el triunfo en esta primera y sin duda última final.

6 comentarios:

José Luis Ríos dijo...

Es un banquillo modesto, al parecer. Las sillas parecen recicladas de algún parvulario, y el banco es veterano de otras batallas, pero la fotografía tiene expresividad, cada objeto habla, y la pared y la luz también. Me gusta, es muy equilibrada, humana y sugerente. Las cosas hablan de las personas.

Un abrazo, Josep, hasta pronto

Josep Vilaplana dijo...

Era un banquillo modesto, en un polideportivo, por llamarlo de algun modo, modesto, ubicado en un pueblo modesto. Sin duda, la fotografía tenía que ser forzosamente modesta.
Un abrazo no modesto y gracias por tu visita.

NáN dijo...

No entiendo de fotografía. Pero me gusta la fotografía. Es como la música: me dice algo o no me lo dice (por eso no soy un entendido en música, porque en cuanto me dice algo me voy por los cerros de Úbeda y no consigo enlazar con el segundo movimiento).

Y esta foto me gusta: hasta me atrevo a decir que la composición es magnífica. Va algo más lejos de lo "modesto"; entra en una miseria pulcra.

Pensé en el fondo de una iglesia, hasta que la amplié y vi el break de zumo.

LVR dijo...

La trobo genial. Res més a dir.
Petons.

Josep Vilaplana dijo...

Me gusta lo de "miseria pulcra". Efectivamente, el banquillo en cuestión me hizo pensar en una pura miseria deportiva; podría decirse que el pavellón en el que estaba parecía destinado a dar cabida a un deporte levísimo de tristes e inexistentes minorías (pura añoranza de vete a saber qué...).

Muchas gracias, Nan, por tu visita y por tus comentarios.

Un abrazo.

Josep Vilaplana dijo...

Un petó. Res més a dir.

Genial.