sábado, 9 de abril de 2011

Ocho diferencias













Entre este perro y cualquier yo hay ocho diferencias que nadie ha sido capaz de encontrar. Incluso a Dios le propuse el juego y aún espero que se digne contestar.

4 comentarios:

Gemma dijo...

Si al cabo (es un suponer) cualquiera de esas ocho diferencias resultan demasiado insignificantes, tal vez por ello se empecina Dios en guardar silencio.
Pe tons

Josep Vilaplana dijo...

No se lo digas a Dios, Gemma, pero en realidad no hay diferencia alguna.

Perro mordedor poco ladrador...o tal vez era a perro ladrador pocas palabras bastan?

Un pe tó guau.

NáN dijo...

A él le gustaría estar más gordito. Y a mí, más flaquito.

Josep Vilaplana dijo...

No le sobran carnes; lo que sin duda le falta es sentido del humor. Debe de ser por aquello de a perro flaco todo son poemas, perdón, pulgas. Un abrazo Nan.