martes, 26 de abril de 2011

Una historia de amor













Esta es una historia de amor breve -ni siquiera me dio tiempo a bajar del todo la ventanilla-. La quise tanto.

12 comentarios:

pablogonz dijo...

Es que hay mujeres a las que no se puede mirar a través de un vidrio.
Aplaudo tu ingenio, Josep.
Abrazos fuertes,
PABLO GONZ

Josep Vilaplana dijo...

Es cierto, Pablo, y las hay que sólo se pueden mirar a través de un vidrio, para más seguridad blindado.
Contento y agradecido por tu visita.
Un abrazo.

Gemma dijo...

Jajaja, buenísmo, Josep.
Un abrazo fuerte!!

Josep Vilaplana dijo...

El amor, si breve, ciento volando (no estoy del todo seguro si el refrán dice así).

Un abrazo suspiro.

José Luis Ríos dijo...

Creo que te fijaste, al pasar y después, en su pelo rojizo.

Un abrazo, Josep

Angi dijo...

Su pelo rojizo; la luz precisa; el instante perfecto.
Gracias por tu visita y un abrazo, José Luis

NáN dijo...

No es para menos, la chica.

Josep Vilaplana dijo...

Los ingredientes de mi trabajo como conductor de autocares son un 80% de observación de lo que sucede alrededor y un 20% de espera. La chica la observé mientras me esperaba.

Un abrazo en ruta.

Jesús Miramón dijo...

El amor, ay, el amor.










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(He visitado todas las entradas, desde la última hasta la primera, y has sido todo un descubrimiento para mí, aunque ahora ya sí estoy seguro de que José Luis me habló muy bien de ti, lástima mi despiste posterior. Buenísimas imágenes y textos. Qué bien encontrar estas cosas)

Josep Vilaplana dijo...

Muchas gracias, Jesús, por recorrer esta sopa de dudas y luz que desde hace algún tiempo intento cocinar.

Un abrazo para tí y otro para José Luis, al que desde hace tiempo sigo y disfruto de sus propuestas fotográficas.

N Ó M A D A dijo...

Es que hay quien en un instante se queda para siempre. Aunque no les volvamos a ver.

Llevamos con nosotros a gente sin nombre...
Curioso pensamiento.

Como siempre, me entusiasman tus fotos y textos.
Un abrazo!

Josep Vilaplana dijo...

Disculpas, Nómada, por no haber contestado hasta hoy tu escrito. Ultimamente, mi querido bus y un servidor andamos como sandalia de romano (mayo y junio son meses de mucho trabajo).
En lo referente a las presencias efímeras (tal vez todas), tienes toda la razón. Hay personas, o mejor dicho, hay instantes persona con los que desearíamos compartir toda la vida a pesar de no saber ni siquiera su nombre ni de que color tiene los ojos.

Debe ser por lo del tiempo y sus mentiras.

Muchas gracias por tu visita y un abrazo enorme.