martes, 23 de agosto de 2011

La sombra de un diccionario













Quería explicarle el mar pero me quedé dormido bajo la sombra de un diccionario.

10 comentarios:

Isabel dijo...

Siempre es mejor saber las cosas de primera mano.

Me encanta tu motivo cebollil y la foto.

Josep Vilaplana dijo...

Esa tarde, el salto, la luz y el mar se pusieron de acuerdo para generar belleza. Como era de preveer, todos mis intentos para explicar semejante brevedad han sido vanos (la imagen es lo que más se le parece....).

En lo referente a la Madre de Todas las Visitas, he de confesar que lloré al ver tantas almas peladas aclamando a la Santa Cebolla elejida por el Gran Hortelano como única representante autorizada -véase franquicia- de sus asuntos.

Sentimental irreversible que es uno.

Un abrazo, Isabel, y gracias por tu visita.



Muchas gracias

Gemma dijo...

Jaja. Parece que por culpa de tu siesta hayas condenado al pobre a quedar petrificado en el límite justo de ese rompiente y con esa pose...
PS: En realidad, ya sé que la siesta es de tu personaje, pero resulta muy adecuada también esa primera persona del narrador.
Pe tons a mi lions

Josep Vilaplana dijo...

Efectivamente, mi personaje se quedó dormido (más ajustado a razón sería decir: lo dejé dormido)justo en el borde de su particular abismo "prêt-à-porter".
A veces, pocas, me da por pensar en quién demonios nos hará la foto cuando seamos nosotros los que saltemos (seguro que llueve...).

Pe tons ben desperts, Gemma, i gràcies per la visita.

NáN dijo...

El lenguaje dice menos que oculta. Deahí lo heroico de leer y escribir.

Josep Vilaplana dijo...

Dices bien; hay algo de gesta heroica en leer y escribir; algo parecido a la práctica de un alpinismo sin cima.

Como siempre una alegría el saber de tí.

pablogonz dijo...

Universal, como todos los instantes.
Abrazos enormes,
PABLO GONZ

Josep Vilaplana dijo...

La fotografía es una amante hermosa y levemente casquivana -te la pega con todos los instantes, bien sean luminosos o sombríos-.

Una alegría, Pablo, saberte por esta esquina de tan dudoso barrio.

José Luis Ríos dijo...

Creo que hay belleza plástica en la fotografía, y la congelación de un instante. No es probable, pero la cara parece decir que es la primera vez.

Un abrazo, Josep

Josep Vilaplana dijo...

La expresión de la cara de ese audaz saltador, efectivamente, no nos lleva a sospechar una gran experiencia en estas lides. De todas formas, me llaó la atención ese vértigo detenido y la luz que, a esa hora de la tarde, venía perfecta.

Un abrazo, José Luis.