domingo, 18 de septiembre de 2011

Vértices perfectos.












No me pregunten el por qué, pero a veces las cosas se configuran en vértices perfectos. Inauditas propuestas ceñidas a instantes circulares en los que parece que por fin el gran indiferente presta un poco de atención.

8 comentarios:

Gemma dijo...

Cuanta concordancia entre encuadres simultáneos... Parece como si, efectivamente, el ojo de Dios lo hubiera ordenado todo un segundo a modo de consuelo...
(Claro que ahí estabas tú tan atento...)
Un pe tó

Gemma dijo...

Cuánta, cuánta... quise decir.

Josep Vilaplana dijo...

Me parece aber dejado hescrito en álgun rincon, que dios hes un gran haficionado ha la fotojrafia, lo que por herror ho descuido le hañadió el tienpo.

Un ve so.

Pe tó, pe tó, kise decir.

pablogonz dijo...

No me lo quiero perder. Explícamelo, por favor. Es que me suena a un arquetipo que me revolotea en el cráneo y quiero saber si somos gemelos cósmicos.
Abrazos con un heterodoxo plis,
PABLO GONZ

Josep Vilaplana dijo...

Esta noche he telefoneado a mi madre y entre risas y sollozos me lo ha confesado. Efectivamente, Pablo, somos gemelos cómicos de padres levemente distintos. Dicho esto, y redistribuidas equitativamente las deudas familiares que en su momento heredaremos, paso a esbozar una tontería revestida de dudosa certeza: El Indiferente es como un niño enorme, sin contornos definidos, una tarde de domingo. Su aburrimiento es infinito y de una belleza insoportable (es sabido que la belleza y lo siniestro comparten rellano). Pues bien, ese niño inimaginable, hijo único de padres rigurosamente ausentes, esboza, propone, para distraerse en su tarde eterna, instantes perfectos, sin fisuras –en realidad todos los instantes lo son-.
¿Y qué sucede con algunos de nosotros? Pues que nos pasamos la mitad de la vida –la otra mitad la pasamos cultivando nuestros blogs y deseando vecinas cada vez más indiferentes- insistiendo en la absurda proeza de completar la colección de esos instantes perfectos (no descarto la posibilidad de que cualquier expresión artística no sea una forma sutil de intentar cambiar los repetidos). Eso y la risa son las dos cartas con las que intentamos el farol.

Espero me sepas perdonar este decir sin apenas entender.

Un abrazo familiar, idéntico, consanguíneo, ilusionado.

pablogonz dijo...

No hubiera hecho falta la confirmación de nuestra madre: leyéndote me doy cuenta de que somos gemelos cósmicos. Te mando, no importa si no lo entiendes, un ápice de energía que al enroscarse da lugar a lo mínimo imperdurable, como todo.
Y un simple y llano abrazo,
PABLO ¿Cómo nos vamos a apellidar?

Josep Vilaplana dijo...

Gonzplana o Vilagonz; por ahí debe de andar la cuestión.....

José Luis Ríos Gabás dijo...

Veo una fotografía geométricamente perfecta, y humanamente también, pues es la figura humana la que llena de vida toda la geometría. Y el color.

Un abrazo, josep