sábado, 15 de octubre de 2011

In Memoriam de...olvídenlo












No es de extrañar que ese callejón lo llevara al último gran engaño, ese en el que las lúgubres sirenas mienten paz y eterno descanso. El pobre diablo, en lugar de agarrarse a la parte más soleada de la duda, decidió lo contrario.

1 comentario:

Aquí me quedaré... dijo...
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