martes, 6 de diciembre de 2011

Al otro lado del visor












Desde hacía un buen rato, tal vez demasiado, en el carrito convivían dos lechugas y medio kilo de pescadillas con lo último de Bolaño. En la plaza alguien manoteaba “Nothin But The Blues” o algo parecido. Creo que le gusto mi forma de enfocarla. Me sonrió y por falta de glucosa en sangre le devolví la sonrisa. No me pregunten como sucedió, pero cenamos ella, yo y su marido, que a pesar de estar muerto desde hace unos siete años, tenía un apetito voraz. Entenderán que tuve que mentir para escabullirme de esta imagen y poder regresar al otro lado del visor.

6 comentarios:

Susana Camps dijo...

Me gusta el tono de casualidad y aceptación, pero sobre todo, esa flexibilidad para pasar de un lado al otro del lente en apenas unas líneas.
Abrazos perplejos.

Josep Vilaplana dijo...

A mi escaso entender, cruzar el visor es del todo imprescindible (lo contrario es técnica y alejamiento; pose e incomprensión).
Lo complicado suele ser el regreso.

Abrazos agradecidos, Susana.

Violeta dijo...

saps qui sóc??
Sóc la Violeta!!!

felicitats papa, ets un gran artista!

Josep Vilaplana dijo...

Un "gran artista" no ho crec; però un papa feliç sens dubte...

T'estimo petita...

pablogonz dijo...

Y yo un tío feliz, Violeta (tu papá te explicará). Bueno, bromas aparte, que me gustó tu micro, querido clon, supura literatura esa mezcla de lo cotidiano (coloquial, de barrio) con lo fantástico surrealista.
Vale. A cuidarse.
Otro abrazo,
P

Josep Vilaplana dijo...

En la esperanzada esperanza de que en el ADN de Violeta vayan afianzándose los genes de su tío (no podría ser de otra forma, tratándose del clon de su padre), sólo me cabe enviarte un abrazo enorme para ti -y otro para los que tú decidas- y agradecerte tu paseo por estos andurriales del desbarajuste.