viernes, 27 de enero de 2012

Ruinas del amor













Sólo era una vulgar estantería para el cuarto de baño. Técnicamente no tenía ninguna dificultad: taladro, cuatro agujeros y sus correspondientes tacos, cuatro tornillos para fijar los soportes y una tabla de madera. Pues bien, entre una pequeña grieta casi imperceptible y la declaración del edificio en ruina apenas transcurrieron un par de meses. Nadie se explica lo que sucedió. Se querían tanto.

6 comentarios:

Susana Camps dijo...

Me gusta mucho el ritmo truncado al final. Esas dos últimas frases contundentes e inesperadas, en dos sentidos distintos, son de un efecto asombroso.
Abrazos.

Josep Vilaplana dijo...

A menudo las cosas se configuran de forma "contundente e inesperada"; a menudo el amor, "en dos sentidos distintos", "es de un efecto asombroso".

Gracias por tu visita y un abrazo enorme, Susana.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Es una foto fantástica, en todos los sentidos, Josep.

Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Me pareció inquietante el dibujo de esa mujer en lo que antes había sido una casa y ahora apenas eran un montón de cascotes y unas pocas paredes. Parecía a medio camino entre el orgullo y la desolación.

Muchas gracias, José Luis, por tu visita y un abrazo para nada ruinoso.

NáN dijo...

cualquier soporte admite la belleza. Es tremenda la desolación de esa hermosa mujer en esa destrucción.

Josep Vilaplana dijo...

Razón llevas, querido amigo.Para la Belleza todo son pasarelas.

Un abrazo, Nán.