domingo, 1 de abril de 2012

A los dioses se les ve la bamba



Hace ya algún tiempo que a los dioses se les ve la bamba por debajo de la eternidad. De acuerdo salvémonos, dicen los afectados, pero con un poco de estilo y un mínimo de comodidad.

4 comentarios:

NáN dijo...

oh, en los tiempos en los que se desbocaba la nueva lubricidad mientras menguaba mi credibilidad, imaginaba la ropa interior de las señoritas en misa.

Por supuesto que no tenía la menor idea de cómo era esa ropa interior.

Y ahora ya ves, las desvergonzadas lo enseñan todo.

Josep Vilaplana dijo...

¡Lo recuerdo perfectamente! Era ropa interior en blanco y negro con un cierto olor a naftalina. Y recuerdo también que rezaba para que al arrodillarse, la falda de la morenita del segundo banco, el de San Jorge al fondo a la derecha, se levantara un poco más de lo necesario. Creerás que miento, Nán, y andarás en lo cierto, pero me pareció que un día Cristo, desde su cruz, mi guiñó un ojo cuando me hallaba en plena travesía de mi desierto lúbrico.
Luego me hice mayor y como es normal empeoré.

Aquí me quedaré... dijo...

Bamba. Preciosa palabra que casi no se usa.

Vengo del blog de Nan. Te había perdido.

Las niñas de mi tiempo, usábamos, una ropa interior monísima, monísima.

La de los chicos era horrible.

Un abrazo a los dos

Josep Vilaplana dijo...

Es cierto. Recuerdo algo parecido a unos calzones, a medio camino entre la miseria y el desconcierto, a conjunto con unas camisetas siete tallas por encima de mis escasos pectorales.

Un abrazo, Aquí me quedaré, y gracias por pasarte por esta esquinita.