miércoles, 30 de mayo de 2012

Orgía -toma dos-


Vamos a ver si somos capaces de organizarnos con un mínimo de eficacia, insistía una de ellas. Vosotras mismas, balbucía otra entre imperceptibles jadeos, pero a las siete una servidora tiene que llevar al niño a catequesis. Y por si fuera poco, el imbécil de Kent sin aparecer, clamaba la más lasciva. No les quepa la menor duda de que esa tarde, de haber sido posible un pensar, el consenso se hubiese presentado sin fisuras y en términos parecidos a los que siguen: mejor sería haber asistido a la conferencia de Rouco en donde habló de la familia, de como aliviar las almorranas y del feo vicio que algunos tienen de invocar a Dios cuando fornican.

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