miércoles, 30 de mayo de 2012

Orgía -toma uno-


Son amantes del orden y escritores. No es improbable que los más escasos, los más poetas, incluso hayan escrito algún poema; no es imposible que los más numerosos se afanen para engordar el olvido. Disfrutar -en ese todos contra todos- lo que se dice disfrutar, no disfrutan, pero lo que si es cierto es que se hacen mucha compañía. Aunque corren rumores de que hace un par de días un filósofo tuvo un espasmo de tapa dura al rozarse con un libro de bolsillo -malas lenguas más la envidia insisten que de Pemán-, por lo general, en estas elevadas orgías literarias no sucede nada que no se pueda publicar.

4 comentarios:

Isabel dijo...

Me parecen geniales estas cuatro orgías, restos de un naufragío al que nos aboca la ambición de unos pocos. Las he leído una a una y das en el clavo con una fina ironía que ya la quisieran para sí muchos escritores amantes del orden.

Abrazos X las cuatro.

Pablo Gonz dijo...

Yo, mi querido par, entiendo claramente que el cuatro es un número de singular importancia puesto que contiene lo absoluto, lo inabsoluto, la paridad y las imparidades parciales y absolutas, pero dime (o dinos) ¿por qué siempre publicas tus posts de cuatro en cuatro?
Abrazos, abrazos, abrazos y abrazos.
P

Josep Vilaplana dijo...

La desmesurada ambición de unos pocos, efectivamente, que se lleva por delante a todo lo que pilla. Esos mercadillos parecen un resumen de la devastación.

Gracias por tu visita, Isabel, y vayan de regreso cuatro enormes abrazos.

Josep Vilaplana dijo...

A pesar de que los de siempre insisten en que eran tres, las hijas de Elena me refiero, yo conocí a la cuarta -ojos verdes-, también son cuatro las patas que luce mi Mula y el mismo número -sin sumarle a Don José Maria Aznar- los jinetes del Apocalipsis. Eso por no referirme a las cuatro grandes novelas que publicaré y que cuya escritura demoro para evitar el engorro sueco.

No sigo, mi querido casi yo, porque son cuatro días y no me gustaría consumir tres en semejantes disquisiciones. Lo que si queda claro es que me produce una ilusión total, es decir, cuatro por cuatro, el saberte por esta casa que habito, la tuya y la de nuestros padres.