lunes, 14 de mayo de 2012

Sesenta y dos kilos


Solía decir que sesenta y dos kilos son muchos si les sumas la soledad y muy pocos si les restas el hastío. Pero lo que sin duda más le gustaba era comprobar los kilos que no pesaba. En esa cifra sin fin, insistía, se agazapa la esperanza y de alguna forma la eternidad. Es algo así, le arguya a su peluquera que seguía sin entender nada, como el peso de lo todavía posible. Esa tarde, a la pobre chica, hablando, hablando se le fue la mano con el tinte.

8 comentarios:

Isabel dijo...

No se ve la estatura, pero yo diría que de peso está mejor que de pelo.

Tengo uno pequeñito que marca dos kilos menos y todos mis amigos vienen a pesarse en vez de ir a la farmacia.

Creo que lo voy a cambiar porque acto seguidos se ciegan a comer.

Un abrazo.

Josep Vilaplana dijo...

Tal vez la solución estaría en encontrar una báscula que pesa siete kilos de más....(sin duda debes de ser buena cocinera).

Un abrazo, Isabel, y dos también.

Aquí me quedaré... dijo...

Yo veo a una señora muy coqueta y la coquetería en la gente mayor me chifla.

Si no se le llega a ir la mano ala peluquera, el color sería fucsia-pasión y haría juego con el azul de la camisa. Lo dicho, coquetería femenina y viejos encantos que no han desaparecido.

Isa, siempre me haces reír con tus cosas.
Una de Sevilla y otro de Andorra con una guasa encantadora

Abrazos y sonrisas a los dos.

Feliz fin de semana

Pablo Gonz dijo...

Hola a tod@s, dejo aquí una nota para invitaros a participar en la selección de los mejores blogs especializados en el género del microrrelato. Las votaciones se llevarán a cabo en mi blog hasta el próximo 20 de junio 2012. Y los resultados se publicarán el 21, Día Internacional del Microrrelato.
Un cordial saludo,
PABLO GONZ

Josep Vilaplana dijo...

Sevilla es como Andorra pero distinta. Sin duda más alegre, más perfumada, más más, por decirlo de algún modo.

Gracias por pasarte por estas cosas, Aquí, y un abrazo enorme.

Maria Dolors dijo...

La obsesión femenina, no importa la edad: el peso y el cabello.. se pasó
en el tinte, pero se enteró de todos los chismes del barrio...y eso
la hizo sentir menos sola...y se
encontró más atractiva, ¿ por que no?
ya que no puede variar de vida...
varía de color...

Una abraçada.

Josep Vilaplana dijo...

"Ya que no puede variar la vida...varía de color". Cierto; nos pasamos la vida de tinte en tinte hasta que el pobre pelo nos hace saber que hasta aquí hemos llegado.

Una abraçada, Maria Dolors, i gràcies per la visita.

Isabel dijo...

Besos a Violeta, te he contestado en mi blog.