domingo, 24 de junio de 2012

De ángeles y lenguados



Que los ángeles tengan alas y compartan, en grácil e ingrávida armonía, cielo y bondad con los pájaros, es algo que goza de irrazonable aceptación y consenso.Yo era uno más entre esos muchos hasta que la gaviota atinó. Sucio de rencor, ando con el convencimiento de que un lenguado jamás se hubiese atrevido. No ha de parecerles extraño que desde hace algunas noches, al juntar mis manos en fervoroso y sobrecogido silencio, murmure: lenguado de la guarda, dulce compañía, no me dejes solo ni de noche ni de día.

martes, 19 de junio de 2012

Se sorprendió silbando



Se levantó sólo por costumbre y sin coraje. A eso de las diez ya le dolían el silencio y las paredes sucias. Con una falsa determinación se propuso hacer esto y aquello, cualquier cosa que le permitiera esbozar un perfil y alejarse de lo incierto. A las doce y diez -y veinte si tenemos en cuenta que su reloj sabía mas de cansancio que de precisión-, encontró el libro. El azar, o cualquier otra ficción, dispuso que su mirada se detuviera en una frase: este libro no está escrito y tú no lo estás leyendo. Luego le pareció escuchar una risa o tal vez sólo fuera un poco de luz jugando con las sombras. Cuando doblaba la esquina de la calle Montcada con Princesa, se sorprendió silbando.