jueves, 16 de agosto de 2012

Marlow les contará


No es difícil de ver como una luz sucia y desganada se vierte despacio por los ventanales de la taberna. Ustedes deciden el puerto. Tal vez la tarde no venga del todo indiferente y Marlow esté sentado en un rincón fumando como suelen hacerlo los que gustan de las palabras y el recuerdo. Pongamos que tiene ganas de hablar y habla. Quien mejor que él para contarles, a su manera, que esa mañana no anduve metido en miedo sino en sereno pensar y decidir. Les dirá que el barco se escoró rápido y que la vía de agua era tremenda; que ni por un momento dudé de que a ellos los salvaría el amor, a este su inquebrantable fe y a los perros su divina ignorancia. Con la suave rotundidad del que mucho ha vivido, confío en que no ha de constarle un gran esfuerzo convencerles de que mi única salvación era poder contar lo sucedido. Ningún escritor debería recriminarme que a codazos me hiciera con el salvavidas y saltase. El cuento se publicará, Dios mediante, a primeros de febrero.

8 comentarios:

XuanRata dijo...

Cuántas historias caben en una misma escena. Tal vez fue por exceso de peso que el barco escoró.

Con tu permiso me embarco en tu blog. Uno más no se notará.

Isabel dijo...

Y se agradece que lo cuente tan bien, y por supuesto que se salve de la manera que sea, tampoco es tan extraño si no se quiere autoeditar.

Además, el que avisa no es traidor.

Iba a darte un abrazo pero por aquí hace tanta calor que me espero, da igual, mi madre decía que con la intención basta.

Josep Vilaplana dijo...

Estoy convencido de que el barco se escoró por un exceso de nada (no es improbable que tuviera algo que ver la horrible música con que la compañía Grimaldi nos obsequió durante toda la travesía...doce hora de Paquito Chocolatero hunden a cualquiera).

Por lo demás, XuanRata, no sólo tienes mi permiso para el embarco en esta patera sin playa, sino mi agradecimiento e ilusión.

Josep Vilaplana dijo...

Hay tantas formas de intentar salvarse como fracasos asociados a esos intentos. Con un poco de suerte, queda la ternura y eternidades de bolsillo.

Te envío la intención de un beso y un beso para cuando la intención flaquee.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Esto es habilidad visual, y conceptual, Josep. Se pueden, y deben, imaginar varias historias. Espero que el verano vaya bien, ya que creo que tenemos más tiempo para visitarnos en invierno, ya ves.

Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Tienes gran cantidad de razón, mi querido amigo. Parece absurdo, pero el verano suele venir más escaso de tiempo que el crudo invierno. Será que al tener tanto espacio aparentemente libre, nos dedicamos a llenarlo más de lo que sería aconsejable.
De todas formas, una alegría saber de ti y un propósito que me gustaría poder cumplir: vernos algún día, bien sea aquí o allá.

Un abrazo, José Luis, y gracias por la visita.

NáN dijo...

Seguiremos navegando, pues, al menos hasta febrero.

abraçet

Josep Vilaplana dijo...

Cualquier día de estos, Nán, amarro el velero en la calle de Alcalá e intento convencerte de que zarpemos juntos rumbo a ningún puerto; ese imprescindible lugar que espera sin esperar a los felizmente innecesarios, justo otro lado de cualquier mar. Por el camino, palabras, risas y un poco de olvido.

En eso estamos.

Un abrazo de viejo lobo, pero menos.