sábado, 29 de septiembre de 2012

Cuento para niños que le temen a la muerte


Hace un rato un mosquito me picó. A ese mosquito una golondrina se lo ha cenado. Ahora ya sé volar.

4 comentarios:

Isabel dijo...

Haces muy bien, me gustan estos cuentos que aceptando la realidad llevan alas.

Besos voladores a quien escucha.

Josep Vilaplana dijo...

Cuando le miras a los ojos a un mosquito, la muerte pierde un poco de su arrogante compostura. La muy cobarde, se crece cuando muere algo o alguien -lo que llamaríamos una muerte a título individual-, pero se empequeñece cuando todo, incluso la muerte, insiste en transformarse en Vida.

Esos besos voladores van de vuelta.

Laura Mencia dijo...

Fuà, què bonic!

Josep Vilaplana dijo...

Fuà, quin petó...

Gràcies.