miércoles, 26 de septiembre de 2012

Se quedó con la tristeza


El paisaje, quieto de grises y ordenándose sin prisas en noche, le hizo algunas propuestas. Él se quedó con la tristeza porque le pareció más manejable.

2 comentarios:

Isabel dijo...

A mí la tristeza y lo gris siempre me ha parecido que se abrazan, si fuera así podría influir en el curso de ese río y darle algo de color, ¿no?

Aquí llueve por fin.

Josep Vilaplana dijo...

Estoy de acuerdo: en el enorme armario de la tristeza predomina el gris. De todas formas, no será la primera tarde que la veo con un precioso vestido rojo y un pañuelo al cuello....gris.

Aquí también esta lloviendo -el la inveterada calvicie de alguna de estas montañas ya se pueden ver las primeras pinceladas blancas-.

Un beso alegre, Isabel, y gracias por la visita