domingo, 2 de septiembre de 2012

Sed de eternidad


Nadie le creía cuando proclamaba su insaciable sed de eternidad. Con el tiempo, y ante semejante evidencia, los más amigos y los menos orgullosos dieron por irrefutables sus razones.

10 comentarios:

Isabel dijo...

Supongo que la botella la renovaría, y al principio tendría otro material.

Lamento que no llegara al capicúa.

Eres único, cómo me he reído.

Besos, pero no de eternidad, no quiero arrugarme tanto.

Josep Vilaplana dijo...

Siempre hay gente capaz de llevar sus obsesiones hasta las últimas consecuencias. Insaciables sin saciedad que les permita descansar, ni siquiera eternamente...

Coincido contigo y te mando besos de riguroso presente.

Laura dijo...

Com a epitafi està bé Sed de eternidad, això sí, l'ampolla eternament al seu costat, la prefereixo a les flors de plàstic...

NáN dijo...

El que dejó de llamarse xxxx yyyy zzzz, hijo de ... y de ..., conocido ya como el 340 mientras dure el pago por el nicho, agradecerá la ironía tierna de sus amigos.

Quizá hasta piense que se equivocó y se fue demasiado pronto.

Josep Vilaplana dijo...

Posats a deixar alguna ampolla, jo prefereixo un Ribera del Duero per si a la nit refresca....

Petons vius...i gràcies per la visita.

Josep Vilaplana dijo...

Mi querido amigo, a veces pienso que morirse es una forma muy, pero que muy peculiar, de ironía. Luego se me pasa y sigo pensando que la muerte es una broma que nadie entiende, ni siquiera el que la hace.

Feliz de este café distinto contigo, Nan.

Pedro Herrero dijo...

En el difícil arte de ver lo que nadie mira eres un maestro consumado. Y en el no menos complicado esfuerzo por encajar esas imágenes con textos tanto o más inspirados. Sigues en plena forma.

Josep Vilaplana dijo...

Mi querido amigo, yo me conformo con seguir disfrutando con ese vicio que me consta compartimos: cazar luces e historias para, acto seguido, soltarlas de nuevo (algo parecido a la pesca sin muerte....).

En forma no se, pero lo que si sigo es contento cuando se de vos....

Un petó per tots quatre de tots tres.

Aquí me quedaré... dijo...

Ay.
Al ver la tristeza de mi hermana, mi cuñado y la mía propia me cuesta ver la ironía de la pérdida de una vida joven.

Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Estoy completamente de acuerdo. En la pérdida de una vida no puede haber ironía alguna. Es un hecho de una terrible precisión que no permite matices ni frivolidades. Pienso que no es el muerto, sino la muerte la que se merece que empleemos distintas estrategias, y la ironía puede ser una de ellas, para desacreditarla. Ella es la que nos mata y a ella es a quien me gusta plantarle cara.

Un abrazo enorme, Aquí me quedaré, y gracias por estar.