viernes, 12 de octubre de 2012

La contundencia de lo inútil


Leo mientras espero: “Se necesita mecánico planchista a tiempo parcial” y me distraigo pensando que tal vez el tiempo, imparcial por esencia y costumbre, sólo favorece a los planchistas y algún que otro cirujano plástico. Una mujer con cara de fístula me indica que pase allí; miro “allí” y constato que los destinos son diversos dada la indeterminación del “allí” y la desgana del “pase”. La cola la configuran una diversidad de ociosos: algunos jóvenes, otros decrépitos, unos pocos obesos, los menos escuálidos y también dos peruanos. En la espera lineal se confunden y enzarzan agresiones diversas: perfumes hirientes, cinturones blancos de plástico, moldeados “rigor mortis”, una mujer con un pañuelo cubriendo lo que se supone debe de ser una cabeza, niños diversos, indeterminados, sin origen ni procedencia aparente, y todo ello aderezado con una densa capa de sonidos, algo parecido a la grasienta piel de un animal sin contornos a la espera de una creación más que improbable. Pase a la mesa número nueve; pase a la número tres; pase a la número siete; espere en la número seis (un leve reflexión sin viaje ni destino se me posa en la nariz: la burocracia es el pulpo de la acción, la mentira de la eficacia, la brutal contundencia de la inutilidad). 

2 comentarios:

NáN dijo...

algunos jóvenes, otros decrépitos, unos pocos obesos, los menos escuálidos y también dos peruanos.

Me parto cómo distribuyes el género del Bazar. LAs coliflores con las bicicletas (porque es bonito ir al huerto a coger una coliflor y traerla en bicicleta).


niños diversos, indeterminados, sin origen ni procedencia aparente, y todo ello aderezado con una densa capa de sonidos, algo parecido a la grasienta piel de un animal sin contornos a la espera de una creación más que improbable

(golpe al hígado, bribón)

Y un paréntesis final a lo curro romero.

Josep Vilaplana dijo...

"Es bonito ir al huerto a coger una coliflor y traerla en bicicleta". De eso se trata, mi querido amigo, ni más ni menos; ser capaces de arrancar una bicicleta y traerla a casa montados en una coliflor. Huir como de la peste de todos los que afirman que una bicicleta es una bicicleta; de todos los que insisten en proclamar su verdad coliflor.

Un abrazo cómplice.