jueves, 29 de noviembre de 2012

Harold Brodkey



Uno ya pertenece por entero a la naturaleza, al tiempo; la identidad era un juego.

(Esta salvaje oscuridad)

9 comentarios:

N Ó M A D A dijo...

Ahhhh!!! (No sé bien si de asombro, de susto, o como si alguien me acabara de abrir los ojos)

Isabel dijo...

¿Lo has leído? Me encontré con este escritor buscando documentación para una cuento que escribí hace tiempo y todo lo que leí sobre él me impresionó, pero no he leído esto aún. Relatar el ir muriendo es de una intensidad tremenda, lo sé porque he frecuentadoe le blog de Isabel Nuñez que falleció hace poco.

Es serio esto, también dice: "Y así fue como terminó mi vida y comenzó mi morir" Yo le pondría delante el pasado: Nací...

Besos.

Josep Vilaplana dijo...

En lo recovecos de la identidad se agazapan, a mi escaso entender, muchas de las tristezas y no pocos de los temores. Esa ficción que insiste en ser yo, esa que parece tan cierta, nos fastidia más de una tarde e innumerables noches.

Un beso, Nómada.

Josep Vilaplana dijo...

Si que lo he leído. Por cierto, a raíz de tu entrada, también visité el blog de Isabel Nuñez y me pareció muy hermosa la mezcla de coraje, esperanza, miedo, ternura, aceptación y otras muchas cosas que sus palabras destilaban.
No sabría como expresarlo, sin el riesgo de parecer frívolo o sencillamente estúpido, pero creo que en la muerte puede merodear algo parecido a la belleza; una belleza intrínseca e inmutable.

Si no fuera por la promesa que te hecho, igual colgaba un post relacionado con este tema....

Un beso de montaña, Isabel.

Isabel dijo...

No te cortes, pordios, cuélgalo, si con poner la tele ya estamos muriendo a borbotones con los hijos de...

Yo no creo, pero todos los días deseo que haya infierno a ver si dándose golpes de pecho, en uno de ellos la palman y se frien, bien frititos. Y nos dejan tranquilos, que esto no es más que de sufrir y de sufrir.

Besos, contigo siempre risueños. Hoy a caracajadas con tus comentarios.
Hijo, ¡qué arte tienes!

Aquí me quedaré... dijo...

"¿De qué nos sirve la vida si no la sabemos bailar?
Baila la vida, Lunilla, báilala sin pensar en nada más. Todo llega cuando tiene que llegar"

Es la frase que me dedicó un amigo que sabía su fecha de caducidad.
Cada vez estoy más de acuerdo

Un beso.

* De acuerdo con Isa. Escribe sobre la muerte con alegría

Josep Vilaplana dijo...

Tienes toda la razón, Isabel, e incluso un poco más. Esa legión de peligrosos zopencos -para hacerse una idea aproximada de ellos habría que cruzar una monja con un asno y nombrar padrino del engendro a Ruiz Gallardón- nos infligen día a día pequeñas dosis de su muerte, muertes pequeñitas que si te dejas te acaban matando al por mayor.

Gracias y besos; besos y gracias....

Josep Vilaplana dijo...

Te diría que fue una suerte enorme haberte cruzado con ese amigo, si yo fuese de los que creen en la suerte. Prefiero pensar que cuando dos caminos se cruzan hace ya mucho tiempo que se buscaban.

Sin duda, a alguien que hermane vida y baile le ofrecería incienso, mirra y amistad (de oro ando un poco justo..)

Me permites este baile?

Aquí me quedaré... dijo...

¡ Por supuesto que acepto el baile!

Un abrazo