viernes, 28 de diciembre de 2012

El tiempo y el mar



El tiempo y el mar siendo lo mismo no llegan a rozarse. Entre sus dos instantes hay una potencia  a la espera, algo indecible que los iguala y a la vez los distingue (tal vez su forma de compartir el preciso desprecio por todo esfuerzo que no sea su hacer sin esforzarse). El mar, ese cementerio de tiempo vertical, no transcurrido, y el tiempo, ese infinito mar de una sola ola, siendo lo mismo no llegan a rozarse.

Mi biografía es un punto


Todo lo que me queda por vivir
me cabe en este instante. 
Mi biografía es un punto 
que sin cesar se expande.

Octavio Paz



No, no me he perdido ninguno de mis yos (conozco a algunos y me aburren), sino algo fuera de mí y que no sé cómo llamar. Algo que tal vez no tendrá nombre hasta que yo no lo nombre: verdad, poesía, silencio, dicha, reconciliación con el mundo (sin excluir la muerte). Algo parecido a la luz última de estas tardes de Delhi, que te da la sensación de una verdad instantánea y, sin embargo, permanente.

(Jardines errantes. Cartas a J.C. Lambert 1952-1992)

jueves, 20 de diciembre de 2012

Algo en cualquier nada


Sospecho que para los que ya están en nada su instante, que yo no concibo, es algo;  tengo la certeza que el mío, para ese tropel innumerable de ausentes, es nada. Estas insensateces me llevan a pensar que esos vértigos y abismos que tanto nos inquietan son apenas una cuestión de perspectivas que se ignoran con inconcebible saña y tozudez; algo parecido a dos tardes distintas que no se hablan, pero tardes al fin y al cabo.

La curva


La curva le dijo a la ambulancia: 
todo es previsiblemente accidental.

John Keats



Preguntémonos con sinceridad si la golondrina de este verano es otra que la del primero y si realmente entre las dos el milagro de sacar algo de la nada ha ocurrido millones de veces para ser burlado otras tantas por la aniquilación absoluta. Quien me oiga asegurar que ese gato que está jugando ahí es el mismo que brincaba y que traveseaba en ese lugar hace trescientos años pensará de mí lo que quiera, pero locura más extraña es imaginar que fundamentalmente es otro. 

 (El mundo como voluntad y representación)

domingo, 16 de diciembre de 2012

Dice mi Mula



Dice mi Mula que no le molesta en absoluto que la llamen mula si esa convención tranquiliza al que la usa -tampoco le importaría, por idéntica razón, que la llamaran alondra, mecedora o chinchorrera- . Afirma, sin el menor titubeo, que la nieve no es feliz y que sin embargo no se le conoce tristeza alguna, siendo ese el motivo por el cual, para evitar malentendidos, no suele desear felicidad aunque tampoco nevadas -esa absurdo posicionamiento ha provocado entre nosotros mas de una agria discusión-. Insiste, sin dejar resquicio a la duda razonable, en que tarde o temprano nuestras biografías se confundirán hasta el punto de que será imposible establecer quién de los dos masticaba palabras y quién hierba fresca.

Convendrán conmigo que dejar en sus patas la necesaria tarea de los buenos deseos era poco menos que liquidar de un plumazo cualquier vestigio de relación social a la que pudiera aspirar mi exacerbada soledad.

Les ruego que no se precipiten en adjetivarla. Querer, lo que se dice querer, el bicho quiere, pero sospecho que la adorna esa particularidad que consiste en saber mucho de nada e importarle poco de todo.

Por todo lo dicho, seré yo quien les desee la salud que ustedes prefieran y la alegría menos triste de todas (no me cabe duda que ella les desea otras cosas buenas, pero como de costumbre, se las calla).

Un beso que, por razones obvias, es sólo mío.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Pau Casals




Una ventana pequeña, con rejas, por donde entra una claridad cuyas sombras son de luz y esmero. Y es en la impensable geometría de ese instante que otra luz distinta se alza, juega, acude y atiende, se ofrece, estalla, para declinar luego en un horizonte casi triste de bellísimo silencio. 

Pau Casals sonríe justo en el núcleo de este ahora súbitamente deshabitado por los cristales del tiempo.

Cualquier puerto



Se esforzaba en vano,
como un barco sin hélices,  
por zarpar de ese puerto que
sólo por serlo 
desarbolaba cualquier esperanza.

Seamus Heaney



Yo, hace ya cincuenta años que afilo las mismas piedras 
 y todo lo que he deshecho nunca ha sido lo que hice. 
Como la oscuridad delante de un espejo, no he tenido recompensa. 

(La linterna del espino)

jueves, 6 de diciembre de 2012

Barceloneta: breve inventario



Un gimnasio frente al mar; la piel y sus derrotas; la avidez de las moscas y su incomprensible biografía; la goma de unas bragas delimitando un país ignoto; los que corren para perdurar; una cicatriz enorme como una segunda sonrisa; el dominó jugando con el sol; un autobús que acoge el cansancio de las bicicletas; el viento, con sus palabras silentes; la imparable hegemonía del óxido; la extraña sensación de espera de un futuro improbable; lo que queda del sol cuando ya no está; el terrible optimismo de las obras; la precisa certeza de todo lo que se muestra siempre por primera y única vez.

Un ángel


Un ángel se prostituyó para disculparse de tanto cielo. 
Se inmoló por una compasión inconsciente, 
por un amor al que ni siquiera su tristeza daba cobijo. 
Un ángel se prostituyó para disculparse de tanto olvido.

Truman Capote



Me da miedo pensar que puedo perder el sentido del humor. Convertirme en una inteligencia sin alma, enfilar la pendiente hacia la locura, y por tanto, como dice el acertijo zen, pasar el resto de la vida escuchando el sonido de la palmada de una sola mano. 

(Los perros ladran)