jueves, 20 de diciembre de 2012

John Keats



Preguntémonos con sinceridad si la golondrina de este verano es otra que la del primero y si realmente entre las dos el milagro de sacar algo de la nada ha ocurrido millones de veces para ser burlado otras tantas por la aniquilación absoluta. Quien me oiga asegurar que ese gato que está jugando ahí es el mismo que brincaba y que traveseaba en ese lugar hace trescientos años pensará de mí lo que quiera, pero locura más extraña es imaginar que fundamentalmente es otro. 

 (El mundo como voluntad y representación)

2 comentarios:

Isabel dijo...

Es la hija del verano anterior. Desde chica he visto yo a generaciones de golondrinas haciendo el nido en mi patio. De todas formas, como el tiempo no existe y vivimos en una nada cotidiana, a quien no me cree le enseño las fotos, imagina las que puedo tener.
Lo del gato no, ahí no entro que tienen muy malas purgas.

La nada, digo yo que debe ser, como los besos que nos damos en la red, cuestión de voluntad, así que date por besado.

Josep Vilaplana dijo...

Algunas noches me gusta plantearlo de la siguiente forma: somos trocitos de algo que no se puede trocear; las migas de un pan infinito que no se puede desmigar. Luego suelo dormirme y mejorar un poco.

Los besos en la red son una triste forma de besar, por lo que date por besada desde el trapecio.