miércoles, 12 de diciembre de 2012

Pau Casals




Una ventana pequeña, con rejas, por donde entra una claridad cuyas sombras son de luz y esmero. Y es en la impensable geometría de ese instante que otra luz distinta se alza, juega, acude y atiende, se ofrece, estalla, para declinar luego en un horizonte casi triste de bellísimo silencio. 

Pau Casals sonríe justo en el núcleo de este ahora súbitamente deshabitado por los cristales del tiempo.

5 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Quien tiene un cuarto con una ventana ha encontrado su sitio en el mundo.

No sé quien lo dijo, personalmente me ha servido de mucho.

Un abrazo fresquito

Josep Vilaplana dijo...

No sé quien lo dijo, pero con los correspondientes matices lo comparto, y más si en ese cuarto puedes escuchar las piruetas del violonchelo de Pau Casals.

Un beso cálido en un entorno gélido.

Aquí me quedaré... dijo...

¿ Matizamos?

Josep Vilaplana dijo...

Encantado en matizar.
Si la ventana eres tú, comparto plenamente la afirmación -desde esa ventana el mundo se confundirá contigo-. Si miras a través de esa ventana sin llegar a ser ventana, cabe el riesgo de que lo que se ve no sea lo que tu quieres ver, sino lo que los múltiples "arquitectos" de este cochino y maravilloso mundo han decidido que veas.
Yo propongo lo siguiente: quien es ventana ya no necesita el cuarto y su mirada sin duda abarcará el mundo.

¿Me perdonas tanto arabesco mental?

Un beso.

Fali Hernández dijo...

Pues, mientras cada uno encuentra su particular conjugación de la habitación y la ventana, yo me quedo en la habitación que veo, con esa ventana que se muestra, y con lo que ocurre en ella.
En realidad, me limitaré a cerrar los ojos y escucharé...

Y veré la habitación, la ventana, y el mundo, como el maestro Casals quiera mostrármelos en ese preciso momento.