lunes, 11 de febrero de 2013

Alejandra Pizarnik



Yo voces. 
Yo el gran salto. 
Cuando la noche sea mi memoria 
mi memoria será la noche. 

(Poesía completa)

4 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Una pena que sus hermososo versos no le ayudaran a salvarse.

un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Creo que sus hermosos versos fueron los fieles emisarios de su destrucción; más que salvarla, lo que hicieron es acompañarla en su fugaz y maravillosa caída.

Abrazo grande, Aquí me quedaré...

Aquí me quedaré... dijo...

No estoy muy acuerdo...

Sus poemas eran un grito de ayuda, de soledad. De una infancia atroz al parecer.

Tengo una carta de Cortazar remitida a ella.Es la contestación a una de ella y es tremenda.
Si no la conoces te paso el enlace.

Fue la soledad y la tristeza y ello a su vez me produce tristeza.

Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Pienso que la poesía es un río que nace de fuentes inauditas, alejadas unas de otras, imposibles de visitar dada la absoluta quimera de ubicarlas con un mínimo de precisión. Estoy de acuerdo en que sus poemas también son un desgarrador grito de soledad, no estoy tan convencido que lo sean de ayuda. Un poema, como una hermosa canción, no pide nada, lo deposita todo en tus manos y se desvanece. Creo que A.Pizarnik sabía de alguna forma que su poesía no la podía salvar, lo que si intento de una forma admirable y preciosa es salvarla a ella. Dio vida a sus palabras sabiendo, más o menos conscientemente, que la suya estaba perdida.

Para ser sincero, mi querida amiga, de todo lo dicho no tengo ni la más mínima certeza. Lo que si atesoro es mi admiración y cariño por esta mujer.

Un abrazo.