sábado, 23 de febrero de 2013

Porfirio Barba Jacob


Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos.../ -¡niñez en el crepúsculo! ¡lagunas de zafir!- / que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza, / ¡y hasta las propias penas! nos hacen sonreír. 

 (La canción de la vida profunda)

2 comentarios:

Isabel dijo...

¡JA! Mismamente.
Adios y buen día plácido, placido.

Josep Vilaplana dijo...

Con ese nombre sólo podía ser poeta o pirata. Por fortuna, le dio por lo primero (algo que sin duda es muy parecido a lo segundo).

Besos plácidos para ti.