sábado, 16 de febrero de 2013

Una tarde en el hospital


Estúpidas palomas circundan este lugar completo de preguntas. En la calle las sirenas abastecen de angustia la tarde mientras un hombre insiste en contar su historia como si en realidad fuese suya. Apenas lo escucho; me distraigo viendo a la gente en el parque apurar la última luz como un vaso de agua fresca. Tal vez ahora no piensen en ello, pero es evidente que sólo mastican tiempo mientras esperan sin ganas a la visita, última e inconcebible, con su ramo de absoluta perplejidad. 

8 comentarios:

Isabel dijo...

Real y de tanto estremecedor.

Beso

Isabel dijo...

Me faltan las comas, se las han comido las palomas.

XuanRata dijo...

Las palomas tienen las respuestas pero se hacen las tontas y procuran por todos los medios que las aborrezcamos.

Josep Vilaplana dijo...

Las palomas no sólo se comen las comas sino que suelen dejar algunos puntos suspensivos en las solapas de nuestras chaquetas más queridas....

Nunca he tenido con ellas una gran relación, ni siquiera una de pequeña, y no entiendo como se aceptó tan alegremente a ese bicho como icono de la paz, con lo precioso y sugerente que hubiese sido, por ejemplo, escoger al elefante para semejante cometido (el elefante de la paz....).

En fin, cosas mías...

Un beso sin comas ni puntos....todo seguido.

Josep Vilaplana dijo...

Se hacen las tontas de una forma tan precisa que a menudo he pensado que son tontas irreversibles...La verdad es que no puedo con ellas (ratas con plumas; pájaros "fast food"; a veces parecen seres humanos sin sentido del humor...).

Dios y Picasso me sabrán perdonar...

Un abrazo culposo, Xuan.

Josep Vilaplana dijo...

Las palomas no sólo se comen las comas sino que suelen dejar algunos puntos suspensivos en las solapas de nuestras chaquetas más queridas....

Nunca he tenido con ellas una gran relación, ni siquiera una de pequeña, y no entiendo como se aceptó tan alegremente a ese bicho como icono de la paz, con lo precioso y sugerente que hubiese sido, por ejemplo, escoger al elefante para semejante cometido (el elefante de la paz....).

En fin, cosas mías...

Un beso sin comas ni puntos....todo seguido.

NáN dijo...

Tuvo que ser una paloma la que trajera en el pico la ramita de olivo, ¡y se jodió la Historia!

Un elefante, habría cambiado el mundo. Pero perdimos la oportunidad.

Me ha encantado la imagen de la gente apurando la luz con un ramo en las manos.

Abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Es evidente el fracaso del bicho llamado paloma en su cometido pacificador (no tengo ninguna duda de que el bicho elefante hubiese actuado con más contundencia con los indecisos -esos que siempre dudan entre matar un poco o o falsear sus memorias-).

Abrazo grandote, Nán.