domingo, 3 de marzo de 2013

Guillermo Cabrera Infante



Todos empleados en la onerosa tarea de hacer del desengaño un engaño. 

(La ninfa inconstante)

6 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

Lo acabé hace poco más de un mes y me gustó.

Durillo tema. No me extiendo más por si no lo han leído los que vengan.

Un abrazo

Josep Vilaplana dijo...

Es más que probable que los que vengan, querida amiga, seamos tú y yo, con lo que tus precauciones son casi innecesarias. Me encanta pensar que esta esquinita la configura algo parecido a una familia poco numerosa; eso me permite una proximidad y una sensación de complicidad que valoro muchísimo.

Vaya de vuelta ese abrazo y dos o tres besos haciéndole compañía.

Aquí me quedaré... dijo...

Ya llegará Isa y dejará una de sus grandes sonrisas con buen humor.

Es algo me que me gusta de vosotros dos. Una fina ironía que me chifla

Besos con botas katiuskas

Isabel dijo...

¿Esa soy yo?

Pues me he quedado con la misma posturita de Cabrera porque no he leído nada de este hombre.

Sí me gustaba, en alguna que otra entrevista, cuando hablaba de cine.

Aquí, yo estoy esponjaita de tanta agua que ha caído. Ganas de verano tengo. Supongo, Josep, que tú también con tanta nieve.

Abrazos a los dos.

Josep Vilaplana dijo...

Lo de fina ironía lo adjudico a Isabel; lo de chiflado me lo quedo en propiedad.

Besos tormentosos (que no atormentados)

Josep Vilaplana dijo...

Mi querida Isabel, he de confesarte que debido al invierno que hemos cruzado mi precioso autocar y yo, he decidido no abrir nunca más el congelador de la nevera. Es más que probable que me compre una guagua y me traslade de forma definitiva a Brasil.

En lo referente a Guillermo Cabrera, es cierto que era un enorme y confieso amante del séptimo arte. Sus artículos solían ser una auténtica delicia.

Abrazos para los tres.