lunes, 11 de marzo de 2013

Jean-Paul Sartre



Concentrado, recogido, tocando con una mano mi tumba y con la otra mi cuna, me sentía breve y espléndido, un rayo borrado por las tinieblas. 

(Las palabras)

2 comentarios:

Isabel dijo...

Cómo debía este hombre hablar y pensar para que la Beauvoir estuviera enganchada a él de por vida, porque feo era con ganas.

Besos.

Josep Vilaplana dijo...

No era feo, lo que sucede es que los argumentos de su belleza no eran del todo convincentes. De todas formas, creo recordar que la Beauvoir aliviaba esos pequeños desajustes con múltiples y hermosas criaturas.

Sin duda, toda una historia....

Besos mil, Isabel.