lunes, 25 de marzo de 2013

Nostalgia


Al no poder sentir nostalgia por su pasado -no merecerla-, sentía una enorme nostalgia por su presente. Definitivamente exiliado de un país del que jamás partió, añoraba todo lo que en ese preciso instante le sucedía.

12 comentarios:

Gemma dijo...

¿Paradojas de un futuro vislumbrado?
Petons, Josep

XuanRata dijo...

Es esta nostalgia un fenómeno frecuente: efecto colateral de la belleza y de la necesidad de contar para que algo suceda de verdad.
También Borges la sintió en un poema imperecedero de los suyos del que en este momento solo recuerdo la música y la nostalgia futura que me produjo.

Y esa hoja escarchada es melancolía en estado puro.

Josep Vilaplana dijo...

Paradojas, sin duda, de un presente evanescente.

Molts petons, Gemma.

Josep Vilaplana dijo...

Contar para darle consistencia al presente; las palabras como mano de mortero que gira sin parar para que no se nos corte la mayonesa (por aquí hablaríamos del all i olí...).
¡
Qué decir de Borges! Un alimento básico que se lee.


Isabel dijo...

Más que ser o no ser, sería estar o no estar.

Al leerte me he acordado de Gemma y mira por donde aquí está.

Besos a los dos.

N Ó M A D A dijo...

Como fuegos artificiales que anuncian el final de fiesta. Nostalgia de lo que está brillando un momento.
Es ese momento congelado, ese (omni)presente eterno.

Me pregunto por qué el pasado - que un día fue presente - no mereció la nostalgia...

¡Un abrazo!

Josep Vilaplana dijo...

Estar es una forma levísima, casi imperceptible, del ser; otra cosa my distinta sería ser sin estar (mi Mula y yo lo hemos intentado a menudo y la cosa ha acabado en desastre conceptual y lumbalgia considerable).

Por lo demás, a mi me sucede lo mismo al leerme: me acuerdo de Gemma y en consecuencia me pregunto por qué demonios sigo escribiendo.

Un beso primaveral, Isabel.

Josep Vilaplana dijo...

La nostalgia del pasado requiere grandes dosis de olvido y no escasas habilidades para la ficción; la del presente sólo requiere algo de quietud, un poco de ternura y algo de hermosa tristeza (el preciso y delicioso recuerdo de la caricia que en este justo instante estamos dando; sentir y añorar en un sólo gesto). Reconozco que puede tratarse de una malformación genética personal.

Un abrazo presente y levemente nostálgico, Nómada.

Laura dijo...

Nostàlgia del present...de moments que voldries congelar?
Per a mi, la nostàlgia pitjor que hi ha és l’enyorança d’allò que mai no succeirà (no exactament, però semblant ho diu Sabina en –Con la frente marchita).

Josep Vilaplana dijo...

Potser la nostàlgia pitjor és la que anyora el que no sabem; la que troba a faltar el que no hem conegut...

Ves a saber....

Un petó, Laura.

Aquí me quedaré... dijo...

Creo que a la nostalgia le pasa como a los recuerdos, llegan cuando les da gana y sin avisar.

Besos

Josep Vilaplana dijo...

La nostalgia suele ubicarse a medio camino de la tristeza y el olvido. Cuando siento los primeros síntomas, me pongo a cortar leña (en verano los vecinos me miran raro...).

Un beso nada nostálgico.