domingo, 3 de marzo de 2013

Un malevo conocido


La bronca de morirse es algo muy distinto a la riña de estar muertos. Para lo primero es suficiente un solo golpe, que no sabremos cómo devolver,  para zanjar la cuestión; en lo referente a lo segundo no hay nada que temer, dado que eres tú el único adversario (un malevo conocido, entrañable, aquietado y sin perfil, que nunca más te podrá vencer).



4 comentarios:

Laura Mencia dijo...

La mort. Un gran tema, la vida.
Només et puc dir una cosa: estimo la teva ànima de poeta. Gràcies per enviar-me-la volant per aquesta finestra.

Josep Vilaplana dijo...

I un servidor estima la perfecta complicitat amb vos, tot i que seria genial que, de tant en tant, un café sense finestra fos la única distància entre tots dos.

Gràcies a tu, Laura, per la teva llunyana proximitat.

XuanRata dijo...

Me gusta suponer que la nieve para los muertos es como el embozo para los vivos: una promesa de sueño aun más profundo.

Ya no sé si son tus imágenes las que muestran y tus palabras las que sugieren o justamente al revés.

Un abrazo.

Josep Vilaplana dijo...

Creo que la nieve sabe cosas de la muerte que ha nosotros nos son vedadas. Prueba de ello es que un cementerio nevado es algo parecido al chocolate con churros: una relación perfecta y equilibrada; un enorme placer para los sentidos.

Creo, Xuan, jque mis imágenes y mis palabras juegan al gato y al ratón, siendo un servidor poco menos que la trampa y el queso. Si hay suerte, zas; si no la hay, cosa que ocurre con mucha frecuencia, pues eso, atrapo nada de nada.

Un abrazo enorme y gracias por estar, Xuan.