lunes, 24 de junio de 2013

Algarabía de un solo trazo



Ensordecedor griterío de silencios en el bullicioso festejo de la nada. Algarabía de un solo trazo, certera, por la que transcurre siempre el mismo instante.

12 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

No seas gafe por favor
(Sonrisa)

Josep Vilaplana dijo...

Me gusta pensar que en los cementerios hay almacenada más risa contenida que tristeza (la muerte como un chiste que no se acaba de entender...).

De todas formas, si no me haces mucho caso creo que acertarás.

Un besote de ave de todos los agüeros.

Aquí me quedaré... dijo...

Ni caso hago...

Supongo que bailarán tangos arrebujaditos y eso a mi me encanta.

No me hagas caso. Tengo fama de loca-tis

Un abrazo

Isabel dijo...

Creo que es la definición perfecta de ese lugar, además de jocosa, para bien nuestro.

Abrazo

Josep Vilaplana dijo...

"Tangos arrebujaditos"...ya me dirás día y lugar.

Un abrazo grande y escasamente cuerdo.

Josep Vilaplana dijo...

A veces pienso, Isabel, que la risa es la única que de verdad entiende a la vida y, como no, a su inaudito tirabuzón al que llamamos muerte.

Desde hace mucho tiempo soy aficionado a las tertulias de algunos cementerios. Es cierto que no suelen haber grandes controversias, pero lo que se dice suele ser de una ironía y un sentido del humor, contenido sin duda, fantásticos.

Un abrazo.

NáN dijo...

Y esos dos árboles que dan sombra a la sombra, ¿no son una fina ironía?

Josep Vilaplana dijo...

No me había percatado y es del todo cierto. Esos dos árboles, en ese lugar y sin más compañía, parecen plantados por la nada para nada (ínfimas sombras como preámbulos de la gran sombra).

Cosas de la luz y sus cosas.

Aquí me quedaré... dijo...

Vaya dos ...
Esa pregunta se la hice a mi abuela hace mil años y os dejo su respuesta
No son para los muertos, son para dar sombra a los que venimos a charlar un ratito con ellos y los cipreses nos avisan de que somos bienvenidos.

Ya está

Josep Vilaplana dijo...

Me hubiese gustado charlar con tu abuela; de cipreses y de cualquier otra cosa (hace "mil años" yo era, como ahora, un joven más la debida confusión, pero estoy seguro que nos habrías entendido a la perfección).

Un beso.

Aquí me quedaré... dijo...

Mi abuela, Josep, era una mujer estupenda.
Soy mucho de lo que aprendí de ella. No de lo que enseñó. De las miles de cosas que en ella vi.

Vaya, me emociona recordarla

Adios

Josep Vilaplana dijo...

Sin duda somos pedacitos cosidos por ternuras y saberes precisos (por desgracia, a veces también nos cosen algún que otro retal feo y deshilachado...).

Esta vez un beso enorme para esa hermosa suma de nombres que lleva tu nombre.