domingo, 9 de junio de 2013

La soledad



Tengo por costumbre la soledad -ese potente veneno de un escorpión muerto-.

4 comentarios:

Aquí me quedaré... dijo...

No es lo mismo que guste la soledad a ser un solitario

No es lo mismo

Creo...

Isabel dijo...

De mis soledades vengo y a tu soledades voy.

Aquí, de acuerdo, cada cosa a su tiempo.

Besos a los dos, ¿de vacaciones ya?

Josep Vilaplana dijo...

Crees bien, no es lo mismo. Sin ir más lejos, yo soy un vicioso de la soledad y no me considero un solitario (sólo mi Mula goza de la soledad y encima es solitaria por vía intravenosa; ni te cuento como han terminado los intentos de sociabilizarla un poco, de introducirla en los círculos de exquisita intelectualidad pirenaica...).

Besos solos pero no solitarios.

Josep Vilaplana dijo...

De mis soledades vengo y a colgar la ropa voy.

De acuerdo con las dos: cada tiempo a su cosa, y la cosa es que me gusta enviaros diversos besos.

¿Vacaciones? De momento mi querido autobús y yo estamos coleccionando un montón de quilómetros (niños de colonias; ingleses de vacaciones; alemanes de no se sabe qué es lo que hacen; niños de vuelta de colonias y todo eso sin tener en cuenta el huerto y los que se desplazan de un lugar otro sin saber el porqué lo hacen).

Tal vez a finales de Julio los vientos sean un poco más favorables y ponga la nave rumbo a vete a saber (tal vez Madrid, aunque sea de paso...).