domingo, 21 de julio de 2013

Escritores contrariados



Hay escritores que cuando mueren empeoran rápidamente    -incluso los hay que lo hacen algunos días antes de indisponerse- y los hay que dicha contrariedad ni siquiera los despeina y siguen, como el que no quiere la cosa, escribiendo cada día mejor.

Yo, como padezco de una cierta inseguridad en lo referente a mis capacidades, de momento procuraré mantenerme vivo.


8 comentarios:

Isabel dijo...

La duda, inseguridad y preguntarse ¿para qué ... escribo?

¿No será esto lo que mantiene a salvo de la vanidad?

Abrazos.

Josep Vilaplana dijo...

La duda, cuando nace de una gran seguridad, nos hace discreta y humildemente vanidosos....

Si después de esta frase sigues visitando este rinconcito, me confirmará lo que ya se: eres una persona muy buena y generosa.

Un abrazo nada dudoso.

Aquí me quedaré... dijo...

Señora y señor.
Hoy, aparte de una gran tristeza por el accidente, ando quisquillosa.

Todos necesitamos un minuto de gloria personal. La vanidad no es mala si no descarrila y nos hace insoportable ante los ojos de los demás. Sobre todo por nuestra propia integridad mental.
¿ No recordáis a los actores de Tarzán y Supermán?

El éxito desmedido les llevó a una vanidad que no supieron controlar.
Por mi bien y por el aprecio que a los dos os tengo, espero que no os ocurra eso. Todo lo hacéis bien y eso me gusta mucho. De verdad

Besos, besos desde un pequeño pueblo madrileño



Isabel dijo...

¡Ainnn! que me ha pillao con la tostá en la izquierda y el ratón en la derecha en una mañana fresquita de este sur de caló.

Un momento...

Ya, Josep, que sepas que vengo por tus elogios porque últimamente ando sobrada de vanidad. Aquí sabe el porqué, y a ti, Josep, también te lo diría pero no aquí precisamente. Creo tiene razón en lo que dice.

¿No creéis que esa pizquita de sal que a veces sale al escribir se va con la vanidad?

Además de ponernos tontos de remate como yo hoy con la vanidad y los nublaos.

Besos a los dos.

Josep Vilaplana dijo...

Gracias a mi Mula, la cosa menos aduladora que me ha sido dado conocer, y los pocos y metafóricos espejos que me rodean, mis indices de vanidad creo que andan indetectables. Mi mayor éxito pasa por que las zanahorias crezcan adecuadamente. Otra cosa muy distinta es el "cariño" que me he cogido desde que me di cuenta de lo chiquitín y tremendo que llego a ser.

Tienes toda la razón, Aquí, si me dan a escoger entre Tarzán y Supermán un servidor se queda, sin lugar a dudas, con el papel de la mona Chita.

No lo hago todo bien, sino que lo hago y eso está, por lo que a mi respecta, bien.

Josep Vilaplana dijo...

"Esa pizquita de sal" con la que las palabras condimentan los humildes alimentos que nuestra alma necesita (por Dios que frase.... ) nada tienen que ver con la casquivana y absurda vanidad. Si le quitas las plumas a un pavo real sólo te queda un pavo, por lo que es mucho mejor quitarle el pavo y quedarte con las plumas (son hermosas y con ellas puedes escribir con la necesaria y salada humildad.

Un beso alado desde el palo de mi gallinero.

Pablo Gonz dijo...

No hay nada como la vida, mi querido par. Y para decir esto, no es necesario probar lo otro.
Chao que me estoy empezando a liar.
Medio abrazo (el otro medio lo pones tú),
P

Josep Vilaplana dijo...

Abro esta extraña puerta y ahí estás tú. Corro escaleras abajo y me subo una botellita de vino negro para celebrarlo. Por lo demás, y como de costumbre, andas en razón: no hay nada como la vida y si lo hubiera sería como la vida (cuando llegue lo otro ya veremos qué razones nos da, qué argumentos, yo sin duda no pienso ponérselo nada fácil...).

Da por el hecho lo del medio abrazo y súmale la media botella de vino.