domingo, 21 de julio de 2013

Un pacto de tibieza



Un pacto de tibieza 
y la indolencia de una noche casi portuaria
en que la brisa sabe a deseo.
Las máscaras ceden un poco
y la gente se resiste al sueño 
sólo por ver si aun es posible el encuentro.

6 comentarios:

Isabel dijo...

Dices mucho y me gusta lo que dices.

Y además relaja.

Besos

Josep Vilaplana dijo...

Esa cadencia, a medio camino de la sal y el olvido, propicia amores leves y hermosos. Eso sin tener en cuenta que de carecer de los puertos de mar y algunas sus noches, sólo nos quedaría el discurso de fin de año del rey.

Esta vez, un beso marinero.

Aquí me quedaré... dijo...

¡ Porras! Me suena a fado.

El canto lastimero y portuario del que me enamoré a la edad de trece años cuando mi padre me llevó en Portugal a una vieja taberna donde un señor muy viejo cantaba fados, con una voz tan rota que me hizo llorar. Era muy tarde y despertamos a toda la familia cantando fados inventados.
Mi madre nos riñó y nosotros nos hicimos los borrachos.
¿Ha bebido la niña?
Se me ocurrió decir que sí, que había bebido una botella de vino verde entera yo solita.
¡Vaya follón monté!
Mi madre enfadadísima y mi padre y yo no podíamos contener la risa.
La verdad es que había bebido un vaso pequeño del vino verde, pero visto el lío ya no pude decirlo.
Durante mucho tiempo fue un secreto entre mi padre y yo.

Besos de fado para los dos





Isabel dijo...

JA,JA,JA...

Aquí, tú es que naciste con la sensibilidad a flor de piel, y la gracia, que todo hay que decirlo.

Josep, yo el discurso del rey me lo pongo para dormirme todas las noches; esa cadencia que tiene, esos labios caídos, vamos, es que lo tiene todito todo el hombre.

Y yastá, basta de tonterías que voy a trabajar.

Abrazos a los dos.

Josep Vilaplana dijo...

Enamorados andamos los dos de lo mismo. Ya me dirás tú como nos organizamos los tres. Propongo, si a ti te parece correcto, recuperar algún día esa botella de vino verde y bailarlo entre las risas, algo tristes como es de rigor si hablamos del faro, que sean de menester.

Hermoso secreto el tuyo con tu padre (sin saber como me ha dejado sobre la mesa, en divertido desorden, las letras que forman la palabra Violeta).

Besos lisboetas.

Josep Vilaplana dijo...

¿Aquí gracia y sensibilidad? Pleno acuerdo.

Al rey lo que no le consigo perdonar son las princesas (llevo años besando a la dos con una regularidad pasmosa y no salimos de la charca ni a la de tres...).

Otra vez tienes razón: voy a trabajar un rato.

Besos sino principescos, si principales.